martes, 27 de diciembre de 2016

Productos franquiciados

Poemas como salchipapas,
leo poemas como salchipapas
con mucha mayonesa -que no es Musa-,
que escribe un tipo lerdo y se venden lo mismo
que el algodón de azúcar
en una feria para niños pijos
idiotas y mimados; ¡y a qué precios!.
Los leo, los releo, los vomito
para luego engullir el feo producto
de mis náuseas, tratando
de encontrar una nimia explicación
a tanto baboseo sin sentido
de los devoradores compulsivos
de la rancia e insulsa salchipapa,
con sus gordas barrigas de comer salchipapas
y sus caras de pez. Pero no hallo motivos
y termino arrojando a la basura
todas las salchipapas que tenía en stock
y vuelvo a lectura de poemas
de poetas jamón cinco jotas y escribo, 
por si suena la flauta, poemas-salchipapa,
y vendo mucho y ligo y follo tanto
como el salchipapero
y la salchipapera juntos y hasta por separado,
y me forro vendiendo la rica salchipapa,
que las mías, al menos, vienen con salsa borde,
y no trabajo más, ya nunca más
en la vida, que estoy
hasta la salchipapa 
de tanto y tanto y tanto y tanto y tanto madrugar,
ay, si lo fuera rico,
dubi dubi dubi dubi dubi dubi dubidá.