sábado, 17 de diciembre de 2016

De lo eterno


Buscamos la palabra por eriales
de silencios sin nombre,
de soledades y ansias
rebosantes de espinas, de semánticas
sin hálito ni aurora
simiente de horizontes.
Buscamos, la buscamos
con ahínco, sin fe,
con de - ses - pe - ra - ción,
esa hermana gemela
de la ambigua esperanza.
La buscamos y un día,
después de huronear los taciturnos
rincones de un sinfín de diccionarios
para no sucumbir al desconsuelo
de no alcanzar a hallarla,
convenimos, cansados,
que existe, como dios
o el tiempo, pero obviando la evidencia
de que si al fin, por causa
de una azarosa y rara serendipia,
pudiésemos sentirla
un breve instante al menos
al borde de los labios,
no nos sería útil para nada.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Nos es útil para tener sentido del pasado y del producto presente, eterno es como no envejecer