miércoles 25 de noviembre de 2009

Remembranzas


La flor de aquel deseo
Antaño en carne viva
No es más que un esqueleto
Hambriento devorando
Pulmón aliento labio
La lengua de un cadáver
Enjambre de gusanos

* * *

Hombre
Que es lobo al hombre
Sus desdichas sin luna
Han malogrado el cántico

* * *

Aúlla el tren
Cae la noche
Hay sal en los cristales

* * *

La escarcha en la paulonia
Me trae a la memoria un no sé qué
Talado

martes 24 de noviembre de 2009

Noche de eclipse


Sobre el brocal del pozo,
ciego aguarda la lumbre
de un reflejo abatido.

Qué dolor de aguas negras.
Qué azogue en las pupilas,
soga suelta al vacío.

En el vientre del pozo
se consume en la espera
un espejo sombrío.

Loa al odio


Tras una eternidad, sin resultados,
Queriendo doctorarme en ciego olvido,
Hoy trato de aprender modos de odiarte.

Ya sé que no será el odio una adarga
Con nervio suficiente frente al hierro
Violento y pertinaz de tu desprecio,

Mas puede ser cauterio al desarraigo,
Al ser un sentimiento austero y firme
Que no requiere ser correspondido.

lunes 23 de noviembre de 2009

La fuerza de los elementos


Anhela el corazón, roto y gastado,
mudar, raudo, en diamantes sus mitades,
mas, lento, se desgrana en diminutos
y frágiles coágulos de arena,
desértico, sin brillo, desolado.

domingo 22 de noviembre de 2009

Tanka para Isabel


A borbotones,
La fuente del deseo
Mana sin tregua.
Su grito herido riega
La flor de la memoria.

sábado 21 de noviembre de 2009

Guiñapos


Se ha cerrado una puerta.
Mordaz trepó la hiedra por sus huellas,
Secándola, fundiéndola al vacío,
Ahogando sus aldabas.

Colmando los abismos que divide,
Dos golpes contenidos de llamada
Estallan hacia adentro, el lodo, el frío,
Talados, olvidándose, olvidados;

Y, al tiempo en que maduran sus pingajos,
Los muros de una hoguera se desploman
Pariendo entre las ruinas un presidio
Sin rejas,
Sin candados,
Sin distancias;
Con sólo un miedo antiguo en los cimientos
Que anega umbral y sangre atestiguando
Que esta atroz pesadilla
No es un sueño.

jueves 19 de noviembre de 2009

Posguerra



A L., todavía.

Al fondo del asfalto,
Allí donde, obstinadas,
Las ruinas del lenguaje
A la ciudad desmienten,
Talado escupe vértigo el vencido.

Levántate y camina, no te rindas,
Aún puedes dar batalla,
Sigues vivo
–se dice, mas claudica a la sentencia
Silente que sepulta sus motivos:

La vida no se pierde en las derrotas,
Deserta y nos traiciona en el olvido.

miércoles 18 de noviembre de 2009

Luces ciegas


Las luminosas mañanas
De desayuno y sonrisas
Se agostaron olvidadas
Entre la espera y la prisa.

Y en la mar desesperada
De mi renuncia sumisa,
Como luna ya menguada,
Sólo ocasos se divisan.

Luz de mi faro apagada
Desde que tú has renegado
De su brillo en tu mirada.

Luz de tus ojos que brilla
Como cuchillo en mi entraña
Asombrada en pesadillas.


Octubre 2007

martes 17 de noviembre de 2009

La jarra


AYER, por la tarde, una vez más, volví a recorrer la enorme distancia de asfalto y silencio que me separa de tu casa, para tratar de verte a escondidas a la hora en la que pensaba que regresarías de la biblioteca. Estuve agazapado frente a tu portal no sé durante cuanto tiempo. Pero no regresaste. Cuando ya comenzaba a oscurecer e, inesperada, se iluminó una de tus ventanas, emprendí el camino de vuelta cargando en las espaldas de nuevo mi tristeza.

De camino me pasé a saludar a Cristina, mi buena amiga Cristina, tal vez ya la única que me queda –recordarás que en algunas ocasiones, cuando aún me soñaba a tu lado, te hablaba de ella. Sabía que anoche era la suya la farmacia de guardia.

Llovía.

Aprovechándome de su confianza, y a hurtadillas, tomé prestadas varias cajas de ansiolíticos de esos que, más que tranquilizarte, hacen desaparecer el mundo que tienes a tu alrededor de lo intensamente sedado que acabas estando al poco de ingerirlos. Su resultado es apabullante, demoledor. Podrían hacer dormir durante varios días a toda una manada de caballos salvajes. Lo sé porque lo he observado miles de veces durante los largos años en los que se los estuvieron prescribiendo a la buena de Manuela. Afortunadamente, ahora, está mucho mejor. Una de las cosas que más angustia me ha hecho sentir a lo largo de mi vida, aunque no la que más, ha sido que nunca hayamos podido entendernos realmente, a pesar de haberlo intentado con desespero, más ella que yo.

Pero ya es tarde.

Después me fui de putas. Igual te resulta increíble, pero ha sido la primera vez en toda mi vida. Estuve con Nadja, una hermosa chica rumana de diecinueve años, delgada, no muy alta y de largos cabellos rubios, que, a pesar de su cara de niña, aparenta ser, supongo que por el maltrato y los abusos que ha debido sufrir a lo largo de su corta vida, mucho mayor y se muestra mucho más madura de lo que le correspondería por su edad. Nadja es una mujer, dulce y amable, llena de buenos sentimientos; no dejó de sorprenderme poder encontrar a personas tan humanas como ella en la miserable sordidez de un prostíbulo. Pero, pese a su dulzura, finalmente no hicimos nada. Ella, aparte de cordialidad y sexo, no me podía ofrecer otra cosa. Y lo que yo necesitaba, también en esta noche, era sentir cariño, la fuerza del afecto penetrando por mi piel y corriendo de nuevo por mis venas. Pero nada de eso puede comprarse. Creo que cuando se despidió de mí con una gran sonrisa no exenta de un rictus amargo, le había transmitido, sin intención, parte de mi tristeza. Lo vi en sus ojos verdes. Y lo lamenté profundamente.

En el propio burdel compre una dosis de caballo y me la metí en la sangre rodeado por la mugre añeja de los servicios. También ha sido la primera vez. Fue horrible lo que tuve que hurgar con la aguja hasta alcanzar a encontrarme la vena. Y el fuego que, aunque me sintiese anegado de frío, me recorrió cuerpo y alma cuando la puñetera droga comenzó a circular desbocada por mi torrente sanguíneo. Vomite con violencia. Como no lo había hecho nunca: Y me dolían todas las entrañas. En cierto modo fue un alivio.

Tras regresar a casa, completamente destrozado, tampoco esta noche he logrado apenas pegar ojo. Hace varios meses que no lo consigo durante más de una hora seguida, en realidad no suelo dormir más de ese tiempo en toda la noche, me desvela saber que tu ausencia lo será ya para siempre. Y estoy cansado, muy cansado. Me da mucho miedo la muerte. Pero aún mucho más pavorosa es esta vida sin sentido esperando en todo momento sin esperanza, yo que ya nada espero, el fulgor de un relámpago que apacigüe, al menos por un instante, el intenso, agudo y permanente dolor que en mis pupilas ocasiona esta oscuridad de abismo en la que me encuentro sumido. Pero a este desierto en el que deshabito jamás llegaron los ciclones.

Ahora son poco más de las seis de la mañana. Estoy sentado en el salón de mi casa. Solo. Sobre la alfombra. Todos duermen. Tengo a mi lado el portátil que compré no hace más de una semana. Escribo cosas de vez en cuando, aunque no sé muy bien lo que trato de decirme. No puedo evitar pensar que adquirirlo ha sido tirar el dinero. Aunque eso ya nada importe. Sé bien que, por los demás, por ti, no tengo derecho, no debería hacerlo. Pienso en mis hijas, en Manuela, en los amigos, en el dolor que, sin duda, se les derrumbará de súbito encima cuando me marche prematuramente. Sé que aún hay gente que me quiere, aunque yo ya sea incapaz de sentir en mí ningún afecto ajeno, y que sentirá amargamente mi ausencia durante algún tiempo. Pienso en ti. No, no tengo derecho a hacerlo, pero me puede más el deber imprescindible de no continuar sufriendo. Y ya no soy capaz de imaginar ningún otro modo de lograrlo. Lo he intentado ya todo con el fracaso y la frustración como únicos resultados. Necesito descansar de una vez por todas. Y estoy cansado y tengo sueño, mucho sueño.

Estoy desnudo. Hace frío.

Frente a mí, sobre el terrazo que no alcanza a cubrir la alfombra, se encuentra el tentador recipiente de plástico que contiene en su interior mi salvación definitiva. Lo miro fijamente durante no sé cuanto tiempo, demasiado en cualquier caso –pienso. Acabo de alojar en la palma de mi mano las dos primeras de esas píldoras. Son bastante grandes. Y de color celeste. Un poco menos claras que tus ojos. Estoy temblando y me duelen las piernas. Sudo. Sudo a borbotones. Como cuando iba en busca de tu calor y sólo lograba resbalar y caer de bruces con violencia sobre el hielo de tu desprecio. Cuántas manchas de sangre han quedado para siempre sobre el hielo, cuántas manchas de frío sobre mi piel; penetrándome, anegándome.

Ya está: he conseguido tragarlas. Tras hacerlo no he sentido miedo; es gratificante, al fin, no sentir miedo. Pero no ha dejado de ser un mal trago. Me ha costado un esfuerzo colosal y he sentido como me desollaban de arriba a abajo el aliento y la garganta. Aún es de noche, las siete y trece de la madrugada; debo darme prisa, no quiero que cuando comience a clarear el alba, los tonos rojizos de un nuevo amanecer tintando el horizonte puedan llegar a hacer que me arrepienta. No quiero volver a tener dudas. Ni más miedo. Pero, para poder decirme adiós definitivamente, tendré que ir a por una jarra de agua a la cocina.

Febrero de 2007 / noviembre 2009

lunes 16 de noviembre de 2009

La curva de tu espalda

A Vivian


La curva de tu espalda marca el norte
a un sur plácido y fértil de humedales
donde ha de ser mi boca fiel consorte
del oasis de tus labios connubiales.

La curva de tu espalda, el pasaporte
que lleva a esos espasmos cardinales
que empujan a saltar como un resorte
mi sed en marejadas seminales.

La curva de tu espalda, agreste Averno,
portal hasta la flor de un inframundo
tan lúbrico, excitante, abierto y tierno,

tan cálido, ancángélico y profundo
que, aun no portando el ala de lo eterno,
me eleva, hasta la gloria, inverecundo.

Fetal


(Versos para Elsa)

El canto, pulmón de acero
que, en esta atroz tetrapléjia
de sueños sin horizontes,
me impele a que, entre el salitre,
aún respire a duras penas.

El verso, bálsamo y llaga;
guadaña segando el hálito,
mas para el muñón muleta;
una rendija en la noche
y eclipse total de estrellas.

El verso, grito en las venas,
el verso, lengua cortada,
maldito y acerbo harapo
que contiene la hemorragia
de los sueños degollados.

Elegía


No cabe este dolor en tanto mundo,
En tanta podredumbre a vida o muerte,
Con sus cinco sentidos, puro nervio,
Abiertos como abismos al silencio.
El cántico no alcanza a mitigar
El perro desaliento que amortajan
Los sádicos bozales de la nada,
Y el aura inmarcesible de una flor
Que ya mudó el otoño en gris ceniza,
Usurpa sus matices a los sueños.
La sal seca entretanto el horizonte
Dejándolo en muñón, reflejo ciego
De un ala que, truncada, cae a plomo
Sobre un osario mórbido y maldito
Que hincando sus esquirlas al lenguaje
Lacera los aullidos y los cambia
Por un gemido sordo que se espesa
Y anega en su ponzoña la garganta.

domingo 15 de noviembre de 2009

Sucio el cabello


Cuán absurda es la búsqueda sabiendo
que más allá del tránsito precario
del sol rendido a Sedna
no hay respuestas.

sábado 14 de noviembre de 2009

Desbocado


Febril corro,
Demente,
Tras tus pasos,
En sueños,
De estallarme
Las piernas,
Doloridas,
A punto.
Mas te alcanzo,
Mi sueño,
Y, a pesar del dolor,
Febril corro,
Rabiando,
Descompuestas
Las piernas;
Da igual, tan sólo ya a un
Paso
Te tengo, te
Tengo,
Ya llego, ya
Llego,
Te alcanzo, mi
Sol, mi sueño;

¡DESPIERTO!,

Y, estancado, el muñón
Se evidencia
Doliendo.

viernes 13 de noviembre de 2009

Estatuas


Movido por un pálpito animal
La vista dirigió hacia la ventana
Al, ciego, presentir tras la penumbra
La estela de una luz ya sepultada.

Y entonces, aunque ausente, apareció
Mirándolo al pasar sin vislumbrarlo.

No supo en ese atroz y exiguo instante
Si alzar su vuelo huyendo tras la aurora
O, en cambio, bajo el légamo enterrar
Por siempre los vestigios de sus alas.

Autobiografía


Qué decir
- - - - - - - - ya de mí
Que fui dado por muerto,
Que fui sin miramientos
Borrado,

- - - - - - - condenado
A vagar como sombra
Que recusa el azogue
Y se humilla impotente
De antemano a las ruinas
Que devora el destiempo;
Qué decir ya de mí,
Porción de un basural
De salmodias sin eco,
De horizontes perdidos,
De acallados lamentos.
Qué decir si no soy,
Qué decir,
-- - - - - - - - nada digo.

jueves 12 de noviembre de 2009

Aunque ya nada importe


Que al alba no existiesen.
Que al alba, al despertar
De esta atroz duermevela
Detenida en las ansias
Que eterniza el recuerdo,
Jamás en mi memoria
Hubiesen existido;
Y así poder partir
Sin cargos de conciencia
Ni vínculos de sangre
A los vastos jardines
Donde habite el olvido
.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Planeta rojo

(Despedazando a Manrique.
O de Cronos
devorando a sus bastardos)


Nuestras vidas no son ríos
que vayan a dar al mar;
no son más que cauces secos,
llagas de espanto, de sal,

que en su inercia sin destino
tan sólo podrán cerrar
cuando muden en Leteo
vacuo, yermo y mineral.

martes 10 de noviembre de 2009

Presentación de "Croniria", de Raquel Lanseros



Leocadio Marín Rodríguez, alcalde del Excmo. Ayuntamiento de Baeza, se complace en invitarle a la entrega del XIII Premio Internacional de Poesía “Antonio Machado en Baeza” a Raquel Lanseros Sánchez y a la presentación del libro ganador “Croniria”.

El acto tendrá lugar el próximo día 13 de noviembre, viernes, en el Paraninfo de la Antigua Universidad (I.E.S. Stma. Trinidad) a las 20:30 horas.

Baeza, noviembre de 2009.

lunes 9 de noviembre de 2009

Máscaras (a los cobardes)


CUANDO, con la intención de zaherir, se pretende manifestar una opinión desde el anonimato, no cabe acudir a la libertad de expresión en su defensa, pues quién así actua lo hace desde los intolerables e intolerantes territorios del libertinaje. Desde tan mórbidas regiones, cualquier intento de ironía no alcanza a ser más que un exabrupto chabacano y falto de ingenio, y hasta la crítica que pudiere parecer más certera queda desacreditada y sin valor alguno tras las bochornosas y aberrantes máscaras del ventajismo y la cobardía.

Se alza tu mano en la distancia


Mudadas gesto inicuo, las palabras
Crispan sus dedos y un chirrido
Oprime el corazón de los ensueños:
Estrépito y silencio, amancebados,
Copulan sobre un lecho de mordazas
Y engendran al verdugo que ajusticia
Con saña las vedadas esperanzas.

domingo 8 de noviembre de 2009

Aleación


Estaba a punto de decirte

“Siempre”


Cuando exclamaste “¡NUNCA!”:

Quedó herido en mis labios el lenguaje.

Fue entonces cuando, atónito, entendí
Lo falaz de lo eterno,
Que nunca y siempre son,
Fundidos,
Haz y envés de una moneda
Sin lustre ni valor,

Moneda falsa.

sábado 7 de noviembre de 2009

Poema imposible


No hay verso ni palabras que precisen
Las náuseas que cautivan al que, hundido
Sin cantos de sirena que lo arrullen,
Simula colectar coral y perlas
Con aire en abundancia en los pulmones,
Y no es más que un despojo uncido al légamo
Que engulle anoxia y sal en la ardua espera
De un súcubo del piélago que absorba,
Piadoso y raudo, su último suspiro.

jueves 5 de noviembre de 2009

Alarmismo institucional



En la escuela, en el trabajo, en el taxi, el sindicato, en los bares, en la iglesia -según me ha comentado, acojonado, algún amigo...

En defensa de una buena salud mental y para la PREVENCIÓN de posibles histerias colectivas creo necesario decir que esta pertinaz pandemia de H1N1 (hipocondria inoculada por narices) tipo A comienza ya a ser la leche.

De bruces contra el espejo


Soñándose un dios que a Lázaro
De su sueño reclamaba,
A aullidos quebró el sepulcro,
Pero el cadáver no estaba.

Con esquirlas en los ojos
Volvió hacia sí la mirada
Vislumbrando entre el silencio
Su irrevocable mortaja.

Y su sueño en pesadilla
Mudó la verdad palmaria:
Jamás lo liberaría
De su espera la llamada.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Gaza: medios de comunicación en guerra


Ver vídeo

Sinopsis

El 27 de diciembre de 2008 Israel dio inicio a uno de los ataques más mortíferos sobre el pueblo palestino que se recuerdan. 1314 habitantes de la Franja de Gaza murieron como consecuencia del poder letal de las bombas y los misiles “inteligentes”. Las escenas de horror mostradas por la televisión dieron la vuelta al mundo. Murieron más de 400 niños y cientos más resultaron heridos, lo cual era una prueba contundente de que los ataques fueron indiscriminados.

A pesar de ello, en Occidente, los medios de comunicación secundaron la versión israelí según la cual se trataba de una operación militar con fines defensivos. Una operación contra el “terrorismo” promovido por el Movimiento de Resistencia Islámica, Hamas.

Pero lo que la prensa occidental calificó de “guerra” no fue más que una matanza, como certificó poco después el relator especial de la ONU para los Territorios Ocupados, Richard Falk, quien tiempo atrás había advertido que la situación en la Franja de Gaza -un lugar sometido a un asedio inhumano desde hace años- podía conducir a un genocidio.

Gaza: medios de comunicación en guerra trata de probar que los medios son cómplices de los asesinos al saber transformar muestras de barbarie como las descritas en actos justificables desde el punto de vista de un estado que sabe como nadie disfrazarse de víctima.

Mediante un ejercicio de manipulación hábilmente orquestado, los periodistas cuentan sólo una parte de la verdad, ocultando información que puede ayudar a desentrañar las claves del conflicto palestino-israelí, un caso de injusticia histórica que dura ya demasiado. Sin duda la ignorancia acerca de lo que realmente está sucediendo ayuda en parte a que así sea.

En el documental intervienen periodistas, activistas, escritores, políticos y profesores de universidad tales como Pascual Serrano, Santiago Alba, Alberto Arce, Joan Josep Nuet, Xavier Giró, Ofer Kassif, Mohammad Rujailah, entre otros.

Gaza: medios de comunicación en guerra es una producción de la Fundació Pere Ardiaca.

/**--/


Mordaz epílogo:
sobre el tronco talado
descansa el hacha.

martes 3 de noviembre de 2009

Remoción


Levántate –exclamó.
Mas resonó el clamor
A huero simulacro,
O puede que aquel son,
Aun siendo un mar de grillos,
Sin flujo enmudeciese,
Tiempo y luna a trasmano.

El caso es que el muñón,
Vencido por el miedo
A ser de nuevo vuelo
De ancho plomo anegado,
Asido a su mortaja
Rindió el ala a la escarcha
Del hondo inanimado.

Imagen cortesía de Vivian

lunes 2 de noviembre de 2009

/**-/


Entre el tumulto
de hojas muertas, la huella:
festín del viento.

domingo 1 de noviembre de 2009

Engreimiento


TODO aquél que piensa que no tiene porqué reconocer sus errores, aun pudiendo ser el mejor en lo suyo, ni es bueno en ello ni vale para hacerlo. Así, para mí, siempre será preferible quien equivocándose a menudo lo admite, a aquel otro que cometiendo un solo error se niega a reconocerlo. Y es que siempre he creído en el ser humano con sus imperfecciones palpables y jamás en la improbable infalibilidad de los dioses.

sábado 31 de octubre de 2009

Sobre el último filo


“A través de los siglos
por la nada del mundo,
yo, sin sueño, buscándote.”

Rafael Alberti

Su nombre era el despojo
De aullidos desangrados:
Tan ancha era la noche
Y el canto tan menguado.

Hubiese alzado el vuelo,
Pero en su ala sin párpados
No era posible el sueño,
Su son petrificado.

Bajo un cielo plomizo,
Cementerio de pájaros,
Vagó durante siglos
Aguardando el relámpago

Que a un ángel alumbrase
En la estela de Lázaro,
Devolviéndole el fuego
A su salmo apagado.

Y la nada del mundo,
Negra sima de espanto,
Parió, muda, un demonio
Predador de milagros.

jueves 29 de octubre de 2009

Contrición


Y al fin la cicatriz inasequible
Que ansiaba en su hemofílica hemorragia
Celó con aridez frugal e insípida
El ávido menstruar de la nostalgia.

Y atónita ante el bárbaro espectáculo
Del yermo costurón donde hubo llaga
Voraz mordió el muñón adormecido
Que antaño entre el salitre fue esperanza.

Mas ya Sodoma no era más que un hueco
Sin huellas, horizontes, ola ni ala,
Y Lot sólo un fantasma sin retorno,
Por siempre inalcanzable en la resaca.


Cae la tarde / Twilight comes (un poema de Isabel Guevara)



Es otoño
acaece el crepúsculo
y con él
brotan todos los desalientos.

¿Qué aflicción me confortará?
¿De cuál fingimiento se vestirá mi nueva pelambre?

Miro
y las tinturas del entretiempo alivian mi pupila
-no mi sed-

¿Dónde estás, vida?
–me pregunto–
cuando se extingue el cigarrillo de esta hora.

En mí
todas los simplezas del hombre
sus dudas

mientras deshago las amarras
y desmejoro el poema
mientras me agito en orfandad
-como todo lobo en el último minuto.

En mí
el indecible aullido
las cenizas de la noche que no llega.

Toda la solitud,
en mí.


--------------------------

It’s autumn
twilight is coming
and with it
all discouragements spring.

Which affliction will comfort me?
Which pretense will my new fur take on?

I look,
and the hues of the autumn dress ease my pupils
-not my thirst.

Where are you, life
-I wonder
when this hour's cigarette is finishing.

Inside me
all of man's simplicities
his doubts,

while I undue the moorings
and worsen the poem
while I shake like an orphan
-like every wolf on his last minute.

Inside me
the inexpressible howl
the ashes of the night not yet arrived.

All the solitude
inside me.

miércoles 28 de octubre de 2009

Poética (quizá terminal, tal vez definitiva)


En tu ausencia, el confín
donde, muriendo el hombre,
fatal, nace el poeta.

martes 27 de octubre de 2009

Bajo cero


Mi mano en el cristal
tiembla esperando.

Lo mismo que una Venus desmembrada
la miras de soslayo
y después, en silencio,
te me marchas.

-"Hasta la próxima visita, amor,
hasta el próximo frío".

Precariedad



Ahí están los infiernos,
En la altura:
La inmensa soledad del macrocosmos,
Reflejo de electrones y protones
Danzando en la orfandad de lo vacío.

lunes 26 de octubre de 2009

Pregunta retórica (o del mercadeo de contra-valores)



¿Para cuándo un reality show en el que se fomenten solidaridad y compañerismo?

domingo 25 de octubre de 2009

Cae la tarde


A Isabel -

"¿Dónde estás, vida?
–me pregunto–
cuando se extingue el cigarrillo de esta hora."

Isabel Guevara

Cansada y sin aliento
Cae la tarde
Desollando la piel de sus rodillas
Hasta llegar al hueso, mudarse en un muñón
Purpúreo y purulento

Rendido a los conjuros de lo opaco
De un firmamento huérfano.

Sin lumbre no hay certezas,
Sólo un rescoldo que se finge llama
Y en cópula sublime con la duda
Engendra en sus enigmas el poema
Por no abrasar del todo la esperanza.

El dogma no es vivero para el canto;
La música crepita en solitud
Lo mismo que una rosa henchida en fuego
Se duele codiciando ser vestigio
Helado e insensible en lo perpetuo.

Acerba es la sutura de los versos,
Aullido desgarrado en la garganta
Del frágil territorio de la sangre,
En tanto el humo leve de las horas
Inerme se disipa en la negrura
Y el fuego languidece sin veneros.

No obstante la elegía de la noche,
Mañana se alzará de nuevo el día
Erguido en las muletas que, sediento,
Creará con la osamenta del crepúsculo,
Y, aullando igual que un lobo, hacia el ocaso
Ira buscando el duelo del orgasmo
Que erige el sinsentido de la vida.

Prosaica y sin encanto es la quietud
Que aguarda agazapada en lo infinito;
Jamás anticipemos las cenizas.

sábado 24 de octubre de 2009

/*-----/

Arpa de octubre.
Las hojas de los pinos
tañe el poniente.

viernes 23 de octubre de 2009

Haikus urbanos (dieciocho)


Senda sin huellas.
Haga sol, llueva o nieve
Siempre el asfalto.