jueves, 29 de diciembre de 2016

Del silencio


Escribo porque sí, porque me sale
del corazón y el hígado y el mito
que hemos llamado espíritu, inaudito
placebo sin razón que lo apuntale.

O escribo porque no, porque se iguale
la palabra al silencio, porque el grito
sea sombra del mutismo y, si recito,
no sea el bla, bla, bla lo que me avale.

Porque es mejor callar, pero si callo
se me hinca la palabra en la garganta,
me asfixia y de congoja me desmayo.

Porque es mejor cantar, pero me espanta
cantar tres veces antes de que el gallo
aduerma la visión que me suplanta.
 

Fotografía: Tommy Ingberg