domingo, 25 de diciembre de 2016

La belleza


Educación para la belleza. Tal vez la mayor asignatura siempre pendiente de nuestros modernos -eufemismo de rancios- sistemas de enseñanza. Hacer emerger de cada uno de nosotros esa capacidad innata que todos poseemos para apreciar con los cinco sentidos un poema de Valente, El Mesías de Händel, las luces y las sombras y el aroma y la caricia de un paisaje, el calor de un abrazo. Para ganar en equilibrio, empatía, sosiego. Para dejar de confundir valor y precio. Para ser más colmena siendo menos rebaño. Más humanos a la par que animales. Para desenmascarar la impostura. Para sentirnos vivos, ser más felices.

2 comentarios:

carlos parejo dijo...

Si nos tienen todo el día mirando bebés tecnológico como iphones y ordenadores, qué tiempo nos queda para aprender la belleza. Felice Navidade

Fackel dijo...

O la educación es indagación y búsqueda personal o no es nada. O es lo otro, mera, aunque costosa, adaptación al gran aparato productivo del mundo. Esta mañana leo precisamente una frase del escritor Pérez Andújar, gracias a Miquel, del blog Tot Barcelona, en uno de sus artículos de prensa: "Leer es lo más vagabundo". La belleza es parte de lo errante, la vida es vagabundeo. Pero está a nuestro alcance. Montémonoslo bien para que no perezcamos como robots sin apreciar la Belleza en cualesquiera de sus abundantes formas. Gracias por tu punto de vista estimulante. Me adhiero a tu comentario-manifiesto.