viernes, 21 de septiembre de 2007

Por las tablas de tu ley

Esperar sin esperanza

El ungüento que balsame;

Sin esperanza esperar

Que las murallas se inflamen.


Esperar sin esperanza

Melodías que me canten;

Sin esperanza esperar

Ante puertas que no abren.


Esperar sin esperanza

A proseguir adelante;

Sin esperanza esperar

A que la vida no pare.


Esperar sin esperanza

La mirada que me salve,

Sin esperanza esperar

Que la esperanza no acabe.


Esperar sin esperanza

A, entre la noche, encontrarte,

Sin esperanza esperar

A, de mañana, olvidarte.


Esperar con la esperanza

Desangrada, calcinándose,

Como cenizas de octubre

Carcomidas de glaciares.

El nauseabundo aroma de la carne quemada

Nicolai un día, cansado de ser despreciado, de no ser tenido en cuenta, de sufrir la ignominiosa injuria de la marginación de manera permanente y ya sin ninguna esperanza, se prendió fuego en Castellón delante de su mujer y su hijo. Tras un tiempo debatiéndose entre la vida y la muerte, murió. Nadie, ni jueces ni legisladores ni gobernantes ni miembros de las fuerzas de seguridad –o, represivas, según el gusto de cada cual y las circunstancias-, ha tratado de buscar responsables, nadie se ha sentido herido en su sensibilidad ni en su honor, nadie se ha planteado que la desesperación de Nicolai sea el producto de un grave delito, por mucho que no se contemple en nuestro Código Penal, que, antes que éste, debería estar la obligada observancia del código ético.

A Jaume le dio por quemar en Girona una fotografía de Juan Carlos de Borbón y aquellos que se dedican a engordar tragando las inmundicias que abarrotan el pútrido granero de nuestro sistema pseuso-democrático cayeron sobre él como buitres, acusándolo de realizar actos que menoscaban y lesionan la dignidad de la más alta representación del Estado. Y, colmado de perplejidad, no he podido dejar de hacerme preguntas absurdas: ¿Olió ese día en la Zarzuela a carne quemada?, ¿sufrió el Borbón quemaduras de tercer grado?, ¿pasó por la UCI?, ¿vomitaron la reina y los infantes ante el pavoroso espectáculo de unos despojos humanos ardiendo sobre el asfalto?...

En este puñetero país donde los mangantes de cuello blanco campan a sus anchas quemando las ilusiones de tanto marginado, seguimos en las catacumbas de la Historia, seguimos utilizando la ordalía como sistema de administrar justicia, y seguimos haciendo montañas de un grano de arena mientras no prestamos atención al simún que nos devora el poco alma que nos va quedando.

Y en este patético país de señoritingos prepotentes, estirados y babosos que se sienten heridos en la dignidad ajena por minucias –en la propia difícilmente podrían sentirse heridos al carecer de ella-, la comparación de la diferente repercusión de hechos de tal tenor es la prueba palpable de que ahora más que nunca es preciso reformar en profundidad el Código Penal, renovar hasta sus últimos rincones la Alta Magistratura del Estado y, sobre todo, es la alarma que nos alerta de que ya comienza a ser más que urgente el advenimiento de la Tercera República, así como de un sistema político, llámese socialismo o como se quiera, que vele por los intereses y la dignidad del pueblo, de los Jaumes y los Nicolais, en lugar de engordar a tanto parásito que se nutre de la carne quemada de los desgraciados y trata de lavar su poca conciencia queriendo evitar las hogueras virtuales a través de las que lo único que se pretende es tratar de dar salida a la poca libertad de expresión que aún subsiste detrás de las férreas mordazas que nos imponen los voraces guardianes de la involución. Y, cómo no, incluir el noble arte de la fotografía entre las asignaturas obligatorias de la licenciatura de derecho para que los futuros jueces y fiscales sepan distinguir entre una obra del arte fotográfico y un simple retrato sin valor alguno. Por Nicolai, por Jaume, por la Justicia, por el Pueblo, por el Ser Humano, son cuestiones ineludibles.

Duna fija

"Si yo escribo tu nombre en la arena..."
Rosella di Paolo.


En el espacio que va
de tu torre de márfil
a mi castillo de arena
me ha dado jaque una ola
que adelantó su carrera.

Falso gambito

La fiera que me acecha
desconoce que yo
espero ser su presa.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Congestión

Últimamente el atasco

Se vuelve a sobrellevar:

Se sitúa en el lugar

Donde lo hacía hace años;

Ese tiempo en el que tú

Te encontrabas a mi lado,

Y al llegar cada mañana

A aquel cruce de caminos

Que mi aurora fecundaba,

Yo te buscaba entre el tráfico.

Pareciera que, entretanto,

Haya estado todo igual,

Que nada hubiese cambiado,

Pero lo cierto es que algunos

De los accesos de entrada

Han sido remodelados,

Mientras que otros, como tumbas,

Para siempre se han cerrado.

Penélope

Volví la vida; vi que estabas
tejiendo, destejiendo siempre.
Blas de Otero.

Con las finas agujas que he templado
bajo el fuego salobre de mis lágrimas
destejo en la noche la triste mortaja
fraguada al trasluz de tu ausencia.

Y oculta tras los visillos
para que no sepa el miedo que soy su esclava
traslado mi mirada al puerto
a la espera del milagro de unas velas
celestes
fondeando al corazón desierto que en cada aurora
vuelve a dar forma con hilos de seda
a mi angustia de esperanza y desaliento.

11 de febrero de 2007.

El trapecista

La mujer pantera estaba triste: cuatro funciones diarias y, el resto del tiempo, exhibida, sólo a cambio de latigazos y cadenas. La mujer pantera parecía estar domada; pero todos en el circo estábamos convencidos de que tras su hierático y frío porte de esfinge negra, muy en el fondo de sus entrañas, bullía agazapada y tempestuosa su naturaleza salvaje. Y esperábamos con impaciencia el momento en que saliese como un volcán al exterior para liberarnos por siempre de las perversidades el infame domador. Pero la mujer pantera estaba cansada de jaulas y una noche, con el sigilo del que sólo son capaces las mujeres panteras y los amantes adúlteros, escapó. El circo cayó en la desgracia y desde entonces, según dicen, con cada ocaso, se comenzaron a escuchar en la jungla unos rugidos como carcajadas, antes desconocidos. Y yo no dejo de aguardar, desolado, a que regrese en la noche, con la esperanza oculta de ser de nuevo devorado.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Fátima espera carta (un poema de Josefa Parra)

Fátima espera carta.
-- Fátima, que no lee,
pacientemente espera aquella carta,
la prometida ("madre, en cuanto llegue...",
"tú busca al escribano...". Madre Sola.
-- Imagina a su hijo en camas suaves,
limpias, tendidas sábanas, su cuerpo
descansando y feliz tras la comida,
quizá tras el amor. Y se sonríe.
-- Fátima no consulta el almanaque,
si semanas o meses. Madre Espera.
Mientras, el cuerpo bello de su hijo
en el lecho de arena de una playa.

El motivo de traer de nuevo a Josefa Parra a este apartado de El sentir de los poetas, no es sólo ni principalmente –y seguro que a Josefa no le importará ser “utilizada” para esto- de carácter poético. El impulso que me lleva a hacerlo es haber conocido a través del blog de leuma (no dejes de leerlo), la existencia de un anuncio “publicitario” elaborado por el gobierno español para la televisión de Senegal con el lema "Miles de jóvenes han muerto. No arriesgues tu vida para nada. Eres el futuro de África", que según nos dicen, de manera hipócrita, tiene el objetivo de contribuir a evitar que se siga produciendo la muerte de los pobres diablos que se aventuran a la fuerza del océano en una triste patera tratando de alcanzar la “tierra prometida”, pero que, en realidad, lo único que pretende es continuar alzando barreras.

Maravillas

A Maravillas
La otra mañana
Le sacaron el corazón del pecho;
Una grave cardiopatía,
Y hubo que intervenirla con urgencia
A poca vida y mucha muerte.
A medida que iba durmiéndose
Tal vez pensaba Maravillas
Que aquél era, quizá, su último sueño,
Y en sus hijos, los nietos, el marido,
La lluvia, las estrellas, los amigos,
Y pudiera ser que también
En que había de volver con sus nuevos
Latidos, para cumplir con aquello
Que le hice prometer
De prepararme a su regreso
Una más de sus deliciosas
Ensaladillas. Mas no se produjo
La maravilla
Ni sucedió ningún milagro;
Y Maravillas se nos fue
Sin nuevos latidos recién nacidos
Y dejando clavado en mi recuerdo
Aquel momento en que, entre lágrimas,
Me aseguró que pronto volvería
Para cumplir lo prometido.

Sin descanso

Le había costado mucho decidirse, dejar de sentir miedo. Pero, al fin, había logrado despejar todas sus dudas. Ya no le quedaba otra salida, aquello era lo mejor, quizás lo único, que podía hacer para acabar con tanta angustia. Pero justo cuando iba a saltar, al mirar hacia el fondo del abismo, se dio cuenta de ya no tenía ni donde caerse muerta. Con el alma plagada de lágrimas, se dio media vuelta y continuó deambulando sin sentido.

Oh, flor de la lila

¿Cómo podríamos respirar y vivir,
si el espacio no estuviese
lleno de alegría y amor?
Blas de Otero


Si supieras de mi espanto. Oh
flor de la lila,
si tú
supieras.

Si supieras de este frío que me embarga cuando pienso que no existes,
del miedo que engendra entender que hasta la nada
se olvida, de como tiemblan mis manos buscando
las huellas marchitas de un pétalo en la nieve,
o del dolor en mi pecho ahogándose en sí mismo,
o del gélido ataúd que llevo a las espaldas,
o de los pedazos de tumba, abierta,
adheridos en mis dientes, de las uñas sucias
creciendo, de mis caídas desde el fondo,
de mi lengua lamiendo el barro

------------------------------------------------------- para nada.

Si tú supieras, oh flor
de la lila, si tú
supieras
que no hay dioses ni demonios a las puertas de mi alma,
si tú lo supieras temblarías
renaciendo de la nada
y uniendo tu hielo al frío –horror
que anidó en un sueño- arderías en mi adentro
arrancándome los miedos
que emponzoñan mis entrañas.

Si tú supieras que tengo, oh flor, sí, oh flor
de la lila,
que tengo un frío de muerte.


4 de febrero de 2007

martes, 18 de septiembre de 2007

El asedio

Dónde exiliamos, dónde,

Tanto inútil recuerdo

De lo nunca vivido;

Tanto llanto emboscado

Tras los gélidos párpados

Por sabernos vacío,

Alas de mariposa rumbo al ocaso, efímeras,

Sin magnolias que acojan

Tanto vuelo cansado,

Tanta desoladora quimera, sin auroras,

Destinada al abismo.

Dónde exiliamos, dónde,

Tanto muerto en los labios,

Dónde el recelo, dónde,

Dónde la duda,

Dónde la amarga evanescencia

Que, hasta el fin de los días,

A dolor nos preside.


Dónde, si sólo somos

Arcángeles caídos,

Plegarias sin altares

Apostatas, infierno, fe sin liturgia…


Dónde.

La sed



Vuelan los nubes
como veneros yermos;
gimen los cauces.

Sol menguante

Cuando irrumpió la sombra,
Sobre la faz del mundo, de improviso,
Un corazón de pájaro, fugaz,
Se desaguó sollozando de espanto.

No esperaba la noche tan temprano,
El vuelo de su fuego sin motivos,
Y, remordiendo el barro,
Como garganta rota,
Confundiose de ocaso, desquiciado.

Más tarde, en la penumbra,
Chorreando despojos y coágulos,
Se hizo charco de sangre moribunda
Entre la alta cizaña,
Sobre el más hondo páramo.

Y al fin, cuando, en su cénit,
Renaciera, cual Fénix, la galaxia,
Sólo quedaban
Yermos,
Mudo canto.

lunes, 17 de septiembre de 2007

A portagayola


A Paco Huelva y Manolo Rubiales
(tanto monta, monta tanto)



¿Por qué los llaman diestros, siendo su "oficio" tan siniestro?

Hilo

Desconozco el origen de este don misterioso
Para urdir la palabra,
Hilo oscuro que labra,
Sobre el telar de un recuerdo espantoso,

Luminosos poemas, bello canto.
Desconozco, por tanto,
Si el germen que lo inspira
Es la luz de una musa o de un dios que me mira

Piadoso. Cuanto tiempo me dará compañía,
Aliviando en su aliento
La angustia que en mitad del pecho siento,

No lo sé. Pero de noche y de día,
En plegaria encendida,
Ruego siga este don que me amarra a la vida.

En blanco

Cada día que pasaba se sentía más ajeno y desconocido; y no dejaba de dudar continuamente sobre qué y quién era y acerca del lugar y el tiempo que pudieran corresponderle. Aquella noche soñó que se encontraba consigo mismo en medio de la calle y pasaba de largo al no reconocerse. Despertó sobresaltado y presa de espanto, y en su pavor pensó que no tenía fotografías recientes que le permitiesen recordarse en el caso de llegar a sentirse totalmente perdido. Se vistió a la carrera y, sin detenerse siquiera a peinarse, se dirigió a toda prisa a un fotomatón cercano. Y allí, cuando, tras unos minutos de angustiosa impaciencia, miró la fotografía, descubrió horrorizado que estaba en blanco.

Recejo

Arde espeso en la isla
un viento a mares,
yace un ala en la orilla
gimiendo espuma.

domingo, 16 de septiembre de 2007

Sin tregua

Por un mísero instante de ternura

Ando muriendo a chorro,

Y en mi anhelo insatisfecho recorro

El infierno sin alma. La más dura


De las soledades se alza en su espanto

De futuros perdidos,

Sobre la sangre inmóvil sin latidos

Que suena como a muerte. ¡No sé cuanto


Resistirán mis arterias cansadas

La quietud de este frío!,

Hielo, las huellas, mordiéndome impío


Sin dar tregua; tristes albas frustradas

Desde que aquella suave fortaleza

Mudóse en cruel dureza.


(Naufrago en la certeza

de cristales, a mares,

rotos, rotos amares).



Fe

Desde mi ardua increencia,

Hoy, dios, yo te interrogo

Alzando la mirada a las alturas.

Cómo es posible, dios,

Que en la bondad sin límites

Que te atribuyen tus fieles devotos

La fe me hayas negado.

Es que acaso no merezco vivir

Henchido de esperanza,

Creyendo que tras este oscuro abismo

Que me invade de amargas soledades,

Vendrá un amanecer de luminoso encuentro,

Que tú eres luz y vida.

Hoy, dios, dime porqué

No he de creer que este triste dolor

No es más que un tránsito hacia la alegría,

Que estas alas de plomo que me atan

Son sólo la crisálida

Del vuelo de una hermosa mariposa,

Que allá en el firmamento existen las estrellas.

Hoy, dios, que estoy tan solo,

Me acuerdo de ti y te busco en los cielos

Como la última baza de un tahúr desahuciado

Que a mucho tiempo perdió la partida.

Y no te encuentro, señor, no te encuentro.

Y prefiero pensar

Que no es porque me hayas abandonado

Sino porque jamás

Ha existido tu reino.

sábado, 15 de septiembre de 2007

La horda de los gestores (por Trebor Scargot)

La SGAE ha decidido exigir 9.000 euros a la revista Quimera, al interpretar, interesada, pacata y torticeramente, que un artículo publicado en sus páginas les inflinge "daños contra el honor".

Fuente: Rebelión


La horda de los gestores


En realidad va a parecer que no hablo de literatura, pero sí lo estaré haciendo. Si en este país la piratería prácticamente no afecta al mundo de la literatura, es sólo por motivos circunstanciales, prácticos. Haciendo uso de los medios a nuestra disposición, y obviando la posibilidad de leer en pantalla, en términos económicos hoy en día sale casi por lo mismo fotocopiar un libro que comprarlo. De ahí la narcótica sensación de oasis del noble arte de la escritura, aparentemente a salvo de estos desaprensivos malversadores: los piratas. Pero eso en realidad poco importa, porque la extorsión no tiene a un arte por objeto sino al ciudadano, al lector, al consumidor de productos culturales, y éste (como imagino que es su caso, lector disciplinado) unas veces lee libros y otras ve películas o escucha música. Por eso creo que es importante que usted lo sepa: los piratas existen, están ahí fuera, son malos y nos acechan. Su propósito es acabar con el arte, convertirlo en mercancía y traficar con ella. Le daré algunas pistas para que, en caso de toparse con uno de ellos, pueda usted identificarlo y actuar en consecuencia.


Un confuso vínculo une al pirata con el mundo del arte. Si hoy se dedica a chulearlo y chuparle la sangre en nombre de la gestión y la propiedad intelectual, en otros tiempos lo practicó, normalmente con escasa suerte y altas cotas de mediocridad. Luis Cobos o Pau Donés (que sigue en activo, en serio…) serían ejemplos obvios, pero hay otros ex artistas que sí gozaron alguna vez del favor de las musas (no hay más que recordar la preciosa canción que, en su debut, Víctor Manuel le dedicara a Francisco Franco. Lo cierto es que suelen iniciarse en la piratería cuando se les acaban las ideas, o más bien las ganas de trabajar para tratar de tenerlas).


Sus métodos pueden despistarnos, pues no andan por la vida en barco, ni tienen el valor que requiere empuñar una espada. Han abandonado el ron, en favor del CD-Rom, y la bandera de la calavera por otras más discretas y actuales con las siglas de su banda: SGAE, VEGAP, etc.


Han ampliado su radio de acción, colonizando los mecanismos que en otros tiempos ampararon a una especie hermana: los corsarios. En virtud de esta reestructuración jurídica, y gracias a un juego de sobornos estándar, cuentan con el apoyo de las instituciones y sus representantes (muy próximos a ellos en capacidad intelectual y gusto estético), y en una evolución próxima a la de la mafia clásica, ejecutan un poder parademocrático que suele tener la forma de impuestos y normalmente recibe el nombre de canon.


Como los piratas de verdad en su momento, como el telar manual tras la aparición del mecánico, o como la comunicación mediante tambores después de inventarse el teléfono, estos zafios piratas tienen las horas contadas. Y nosotros, por una mera cuestión generacional, asientos de primera fila para asistir a su cochambrosa y ridícula agonía.


Así que, de momento, dejemos que nos sigan extorsionando. Querrá decir que siguen vivos, que todavía tenemos tiempo para asistir a su hecatombe.


Trebor Escargot


Articulo publicado en al revista literaria Quimera, nº 232, sección Kalidoskopia, Pág. 6 y 7.


Ante el cúmulo de despropósitos al que nos tiene acostumbrados la SGAE, del que éste es sólo uno más, no puedo dejar de preguntarme cómo es posible que se sientan heridos en su honor aquellos que no saben lo que es el mismo, porque poco honor cabe atribuir a aquellos que, más que de piratas, deberían ser calificados de añejos inquisidores que, frente a aquellos que tienen el valor para criticar el abusivo y bochornoso diezmo del que alimentan sus estómagos agradecidos y ociosos, alzan la espada de Damocles de la amenaza y el miedo, en un burdo intento por arrojar, al más puro estilo de dictaduras ya por fortuna pasadas, a la libertad de expresión y a los que la profesan a la hoguera de la censura. Y es que a los representantes y alimentados del oficialismo evangélico nunca les gustaron los Cátaros. Cómo sigamos así, en este puñetero país lleno de babosos y cretinos, habrá que cerrar todos los periódicos, todas las editoriales, todas las librerías, todas las tiendas de música, internet y hasta las listas de la compra, no sea que una coma que se les antoje mal puesta, pueda molestar a estos aristócratas de la ociosidad y la estulticia. Pero, entonces, ¿de qué vivirían?


Ilustración: Pintura de Pedro Berruguete en la que aparece el inquisidor Domingo de Guzmán presidiendo una quema de libros "heréticos".

Razón de vida

Si un día muriese de amor

Y tú alcanzases a saberlo…

Cuánta felicidad

Cuánto ansiado descanso

Cuánta y cuánta piedad

Qué dulcísimo bálsamo…

Cuán profunda en su espanto

Tu tristeza.

Pesadumbre

Llevo el alma enlutada

Por tu muerte,

Esta muerte decretada por el tiempo y la distancia,

Aunque tú aún respires,

Aunque aspire tu aroma en los pasillos

A escondidas,

Aunque tú sigas viva para todos

Salvo para este amante desolado

Que no logra enterrarte.

Y así visto de luto

Por tu muerte.

Porque ya no me llamas si estás triste

Ni compartes conmigo tu sonrisa

Ni podemos mirarnos a los ojos

Ni acompañarnos.

Y no puedo más

Que sufrir en silencio

Por tu ausencia,

Por lo que nunca tendré, por el tiempo

Perdido,

Y llevar para siempre este luto en el alma

Por tanto fracaso.

viernes, 14 de septiembre de 2007

Velo blanco

Me quedo aquí,
junto al mármol.
Tú te has muerto, mas yo
sigo aquí, junto al mármol,
mármol turbio sin hálito
de mi tumba.

El valor

Volver a andar
sobre las ascuas de la noche fría,
que volverá, sin duda,
tan espantosa,
tan brutal y espantosa como el beso
del hálito sin labios de la muerte.

Vuelo bajo

Perverso ciclo
que me eleva y desciende
entre tocar el fondo
y el borde de la ciénaga.

Parálisis

Hay un hermoso proverbio celta que más o menos viene a decir que nuestros pies siempre nos conducirán al lugar en el que se encuentre nuestro corazón. Y así debiera ser. Pero hay ocasiones en las que, por mucho que nos cambiemos de huellas o zapatos, no es posible y, entonces, nunca logramos saber con certeza si es porque nos amputaron los caminos o porque nuestras arterias terminaron por quedar exangües.

Tiran más dos tetas...


No es que yo me considere un lince, pero mucho menos un incauto. Quiero decir que pocas cosas pueden llegar ya a sorprenderme de manera rotunda. No obstante, nunca dejan de suceder cosas que me sumen en la perplejidad más absoluta.

Hace unos días, la modelo argentina Nicole Neumann anunció su intención de desnudarse ante sus paisanos y en público como modo de protestar contra la industria peletera. Haré un inciso para decir que la chica es una auténtica belleza y que, aunque a mí nunca se me ocurriría acudir a un acto de este tipo, ya me gustaría, como admirador que soy de todo lo bello, verla en su excelsa desnudez. Bien, pues, al parecer, en el último instante y un tanto azorada por el tumulto, decidió dar marcha atrás y romper su “promesa”. La reacción en masa de un sin fin de descerebrados -con la escasa materia gris que, siendo generosos, se les puede atribuir, acumulada en los genitales-, fue inusitada, llegando hasta el punto de la creación de un grupo de presión machista denominado “Movimiento Ponete en Bolas Nicole (MPBN)” que, como represalia frente a la tamaña "injusticia" perpetrada por la modelo, la ha amenazado con matar a su perro y hacer una prenda con su piel si aquélla no cumple su promesa antes del 15 de septiembre.

Ante aberración semejante, no nos va a quedar más remedio que dar la razón a las muchas y los muchos que mantienen que la mayoría de los hombres en lugar de pensar con el seso “lo hacemos” con el sexo, e inferir que en esa pérdida perniciosa e inútil de energía se pueden encontrar algunos de los motivos de la "magnífica" marcha de nuestro mundo. Porque, sin duda, si toda esa energía eréctil se canalizara en protestar contra las verdaderas injusticias, contra las promesas continuamente incumplidas de acabar con el hambre, de proporcionar vivienda digna a los ciudadanos o de otras tantas que no terminan de ver la luz, otro gallo nos cantaría.

Aunque yo iría más allá, ni de pensar con el sexo se pueden calificar semejantes algaradas, que, como un elemento más, vienen a formar parte de la incultura del pan y circo que narcotiza a los ciudadanos y desvía su atención de los asuntos de verdadero interés. En ese sentido la modelo no deja de ser un poco culpable y desde ya, y renunciando a la parte de mí que piensa con el sexo, propongo a posibles interesadas e interesados la creación de un movimiento alternativo que podría bien denominarse NNEB: Nicole, nunca en bolas. Snif.

Octubres

Por las calles desiertas de la noche en Trïana
Solitario deambulo aspirando el aroma
Del verano vencido. Una lágrima asoma,
Del recuerdo, cansada, de vivir con desgana,

Del clamor de este otoño prematuro que mana
Aguaceros de octubre. Y se ensancha el idioma
De la lluvia en mi pecho, como amargo sarcoma
Que devora sin freno mi alma en pena pagana.

Y busco por liturgia, de tu nombre, el aullido,
Mas me amorro a tus puertas como el perro rendido
Que, sin dueño y de invierno, va muriendo olvidado.

Porque ya en mi garganta se ajó la primavera
Y tropieza mi fe con la densa trinchera
Que se alzó con la lluvia de un octubre pasado.

jueves, 13 de septiembre de 2007

Fuego violeta


Hace un siglo que llueve, y en el viento se agotan, como arbitrios sin nombre, las alondras enfermas. Son, inmisericordes, las garras del otoño, que en los sepulcros blancos devoran mi sonrisa. Oh qué amargor de huesos, humeando amarillo, qué espantoso clamor de mudas calaveras, qué dolor de uñas pútridas calcinándose en sombras, cuánto pávido albor, cuántos lirios aullando sobre un vuelo robado.

Con su faz requebrada, vocifera un relámpago, incendiando el crepúsculo. Me atraviesa el rencor, y hambriento en los espejos, de luz evanescente, me abismo en mis suspiros; suspiros temblorosos, que, ajados en sus cauces, la sangre me pervierten. Llevo espinas clavadas como perlas celestes vagando a la deriva, y espuma entre los labios de un mar a borbotones; debe ser que me llama la impiedad a destajo, la noche del viajero sin tiempo ni destino, la voz de los espíritus. Al filo de los salmos, con monótono acento, suenan fúnebres cantos: gemido en los arpegios, acordes de silencio, adagios carcomidos. He llegado a pensar, en el delirio insomne, tener el alma muerta: el ansia semoviente se ha frustrado en la ciénaga, y hierve en mi cerebro un sueño de glaciares.

Vuela como alfileres, pervirtiendo el ocaso, una estela galáctica, y en los altares nacen hechizos monstruosos: brotan, con el incienso, aquelarres sin brujas, bebedizos macabros, partituras de sombras. Oh cuánta penitencia, qué ardor crucificado, cuánto plomo en los nervios, qué infamante calvario.

Serpientes trepadoras que muerden lo pretérito, me escupen a la cara, con trágicos augurios, terribles carcajadas. Necesito quebrar, morder, acuchillar… desgarrar tanto espanto, liberar a esta hiena que recorre mi entraña, como sangre agolpada devorándome a muerte; vomitar tanta nausea de aciagos sacramentos que, sórdidos, me enclaustran. Oh qué otoño marchito, qué impiedad de aguaceros, cuánta y cuánta quimera; oh el vacío en mis manos.

(Como polvo de estrellas, crece un fuego violáceo… y el círculo se cierra).

Lo único cierto

Lo único cierto es que hoy,
Ya tan perdido,
Requiero de tu ayuda más que siempre.

No que me abraces o vengas a verme,
O que dejes que me engañe mientras pienso
Que aún es posible escapar
De mi espesa soledad en tu mirada.
Ni respirar en tu aliento
El aroma a primavera que me falta
O admirar como brotan madrigales bajo el mármol
A tu lado.
Ni tomarme un café
---------------------------- cortado
Con tu sonrisa y un poco
De azúcar color celeste.
Ni la emoción del encuentro
O esa punzada en el pecho
Preñando de desconsuelo
El aire en las despedidas.
Ni que calmes con tu voz
Mis latidos desbocados y confusos,
Ni el vuelo ni el verso ni el cielo ni el alba
Ni que me mientas diciendo
Lo que me echabas de menos
En la ausencia del verano
De una nieve sin invierno.


Lo cierto es que necesito
Que escribas de vez en cuando
Contando que estás mejor
Y que van cicatrizando
Las heridas del pasado.


Sólo así podré sentir,
-Esperanza en la quimera-
Que a pesar de la distancia
Aún
Existo.


(Cómo hacértelo saber

Si no sé donde me encuentro).


Febrero de 2007

el fruto más preciado


hay un huerto pequeño
henchido de humedad
cordial íntimo y fresco
al que acudo a sentir
que aún sigo estando vivo
tras despuntar el alba

y allí cada mañana
permanezco un instante
fugaz y apresurado
más siempre tan intenso
que se me antoja eterno

en un rincón umbroso
y amable que da al norte
inadvertido habita
menudo un arbolillo
entre la generosa
y asaz feracidad
de manzanos granados y cerezos

sé bien que no habrá nunca
de darme fruto alguno
pero igual cada día
me acerco allí a sentirlo

y entonces entristece
y en silencio me dice
¿qué estás haciendo aquí?
¿no ves cuántos manjares
te ofrecen deliciosos
naranjos
avellanos
el almendro?

los unos
cuando junio

los otros
por enero

aléjate a probarlos
¿no ves que yo estoy seco?

mas yo obstinado insisto
y así cada mañana
vuelvo a su lado ajeno
a la fertilidad que anega el huerto

al huerto año tras año
he visto como llegan los inviernos
y un manto que lo inunda de hojas muertas
teñidas de ocres tonos macilentos
y una fragancia hostil a cementerio

mas mi arbolillo
siempre es primavera
y cobija mi espíritu en su sombra
apacible e inmensa
y me anega de flores
de colores insólitos
penetrantes aromas
dulcísimos y agrestes
que dan su luz a mi alma
mortal cada mañana un solo instante
fugaz y apresurado
mas siempre tan intenso
que me hace sentir vivo
que me hace sentir bueno


26 de diciembre de 2005 – 30 de junio de 2010

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Soy… fuego frío

Soy la tristeza violeta que espera

Sumirse en la tiniebla, evanescente,

Fulgiendo en un latido, incandescente,

Como relámpago azul. Soy la cera


Que, sin llama, en la vela se oscurece,

Mordida entre sombras. Ya no merece

La pena desconvocar al lamento

Que traté de exiliar con arduo empeño


-Soy la crisálida de un dulce sueño

Mudada en pesadillas de tormento-.

Soy desengaño, quimera, esperpento,


Autófaga bestia de álgido ceño

Que el ansia de mis fauces no domeño

Y el alma me devoro, cauce hambriento.


Soy un yermo sediento

Que embosca sus arroyos cuando llueve

Por miedo a que la lluvia acabe en nieve.

Reinventando el refranero (I): Las alas de la renuncia.

Más vale pájaro en vuelo, que amor subyugado.

La maraña

Cuando escuchó sus palabras, lleno de pavor y rabia, trató en vano de verle la cara para poder reconocerlo. "¡No dejes de mirar bajo tu coche, concejal, va tu vida en ello!", le había gritado, en un tono que se le antojó cargado de odio y aspereza, mientras se iba perdiendo entre el tumulto, enfundado en un mono azul. Más tarde, cuando encontró el asfalto manchado de líquido de frenos, lamentó no haber podido saber quien era para mostrarle su agradecimiento.

martes, 11 de septiembre de 2007

Ant-agónico

Como pájaro hacia el sur,

Te inflamas en primaveras

Mientras me absorto de frío

-Vértigo quedo en la espera,

Piel de barro en el abismo-.


Tu boca tendida al sol,

Como ropa recién limpia,

Mientras que yo me repliego

-Soy boreal sin auroras-,

Hecho mordaza, en las sombras.


En tu cristal ya no buscas

La extinción de mi crepúsculo

Pero me embosco en lo oscuro

Cual anhelos entre el láudano.

¿Adónde emigran los cánticos?



-Mi hemisferio es la noche;

--------------------------------------------- Noche astilla / noche blanca-

Inducción

Compartir tu frialdad,
tan brevemente,
fue un cálido soplo
a mis alas de escarcha.

El hijo del fuego

Hermano bastardo del viento,
mientras quede un rescoldo,
conserva su ala.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Epitafio para un poemario triste

Cerrado...
por desolación.

Cábalas

¿Cómo encontrar el verso que te llegue

si cegaste a tus ojos mis palabras,

y por mucho que ruegue y que te ruegue

mis plegarias te abruman por macabras?


¿Cómo en la mar la ola en que navegue

mi súplica entonando abracadabras,

cual cábala balsámica que allegue

el ruego en mi botella hasta tus abras?


¿Cómo en la niebla el poniente perdido

que empuje a mi velero carcomido

tras tu estela, si tengo alma de plomo?


¿Cómo?, si tengo la lengua cortada,

olas de arena, la magia agostada

y exangüe, jirones por vela … ¿Cómo?

Wakizashi

Rompo el silencio
Y desgarro dos almas.
Voz que se astilla.

Oh quién pudiera
Olvidar la semántica,
Lo que nunca se dijo,
El recuerdo sin alma,
La ansiedad de un anhelo
Insostenible.

Oh quién pudiera
Hablarlo todo ahora…

----------------------------------- O callar para siempre
------------------------------------------- O callar para siempre
---------------------------------------------- O callar para siempre
----------------------------------------------- O callar para siempre…

Arduo silencio.

Silencio atravesando
Vientre adentro.

Lo que seré sin ser

Seré en la distancia las alas varadas,
Las alas varadas que anhelan volar
Y muerden su vuelo de espada afilada ,
De afilada espada de acero mortal.

Seré en la distancia erial y cenizas,
Erial y cenizas que omiten sembrar
Sobre sus rescoldos la celeste brisa,
La brisa celeste que es su palpitar.

Seré en la distancia la rosa que, ajada,
La rosa que, ajada, en su secarral,
Renuncia al rocío que le diera el alma,
Que el alma le diera de aurora otoñal.

Seré en la distancia fragata perdida,
Fragata perdida sin viento ni mar,
Que quiebra su casco y ahogada declina,
Y declina ahogada tus aguas bogar.

Seré en la distancia la boca callada,
La boca callada que el ansia de hablar,
Sin fe prisionera inhuma en mordazas,
Mordazas que inhuman de mármol y sal.

Seré en la distancia la mano tendida,
La mano tendida dispuesta a sangrar,
La que con la herida te entrega su vida,
Su vida te entrega y luego se va.

domingo, 9 de septiembre de 2007

Vudú

Golpe de polvo.
Entre pecho y espalda
late el vacío.

Corazones de piedra


“Diez inmigrantes mueren al “hundirse como piedras” a 20 metros de una playa canaria.” ABC, 8 de septiembre de 2007.


Hay titulares que, en el caso poco probable de que la tuviéramos, no podrían más que herir gravemente nuestra sensibilidad. Cuando diez seres humanos perecen ahogados en pos de la que creen una vida mejor y más digna, el decir que se hundieron como piedras sólo se puede interpretar como una infamante ignominia póstuma. Como piedras, ¡maldita sea!, entes inanimados sin valor alguno, sin vida, que no sienten, que no sufren, que son indiferentes ante el abismo salado que las engulle porque nunca tuvieron ni tendrán conciencia de la muerte. Leemos el titular e, indiferentes, imaginamos -aquellos a los que aún nos resta un poco de imaginación- que se hundieron limpiamente, sin angustia ni alaridos, y así logramos mantener tranquilas nuestras conciencias; por llamarlas de algún modo. Pero no, esos despojos despreciados de la indecente globalización, ni eran ni se hundieron como piedras. Eran seres humanos -más humanos, sin duda, que aquellos que los podemos llegar a imaginar hundiéndose como meros trozos de mineral inanimado y sin hacer oposición alguna a las fuerzas de la gravedad y de la muerte- y perdieron la vida aullando de espanto, arañando la sal y la espuma en busca de un asidero que les permitiese continuar albergando esperanzas, pensando, tal vez, en que ya no volverían nunca a encontrarse con la madre, la esposa y el hijo a los que, con lágrimas en los ojos, dejaron allá en su esquilmada tierra. No, no se hundieron como piedras, se hundieron luchando inútilmente por su vida. Como piedras son nuestros corazones y, más aún, los de aquellos que se permiten plasmar públicamente titulares tan nauseabundos.

La infamia

“Diez inmigrantes mueren al “hundirse como piedras” a 20 metros de una playa canaria.”

ABC, 8 de septiembre de 2007.


Sube muerta la marea

Y nos escupe a la cara

Fríos cuerpos del delito:

Lívidos

Sin esperanza

Sin aliento ni destino.


Sin coartada

Ni eximente

No podemos ocultar

Las pruebas de nuestro crimen.


Más no se instruye sumario

Que erradique la miseria:

Como la injusticia es ciega

Y no sabe de sentencias

Engorda el rebaño impune

De asesinos sin conciencia.


Escrito el 31 de agosto de 2006. ¿Llegará el día en que esta tragedia deje de estar de rabiosa actualidad?

Despiezado

Aun sangrándome el ayer,

Con infinita paciencia,

Me puse a recomponer

El puzzle de mi existencia;


Desestimando el volver,

Olvidando la carencia,

Empecinado en no ver

Las tinieblas de la ausencia.


Sólo al llegar al final,

Como aciago secarral,

Del arduo rompecabezas,


Pude entrever, desolado,

Que sin su aliento a mi lado

Me faltaban varias piezas.

sábado, 8 de septiembre de 2007

Cuando todo concluya

“…dame el momento mismo en que todo concluya.”

Alfonsina Storni


Cuando mi pecho se aquiete

Que me acompañes te ruego

Junto a mi lecho de muerte


Bebe en mi aliento postrero

Para que pueda apagarme

De tu boca con el fuego


Para que todo concluya

Sabiendo lo que es el cielo

La tormenta perfecta

(Romancillo triste para una larga campaña electoral)


En campaña electoral,

Entre las olas y el cielo,

Colmado de amarga espuma,

Se nos murió un marinero.

Con su sangre aún caliente,

Desde el lejano Congreso,

Parlamentos Autonómicos,

Y las sedes de gobiernos,

Acudieron plañideras

A figurar en su entierro,

Plañideras bien pagadas

Con sus alas como cuervos.

Y repartieron abrazos,

Mil condolencias y besos,

Esperando regresar

Con los bolsillos bien llenos.

Si un trabajador se hubiera

Matado en otro momento,

A su entierro no acudieran

Ninguno de aquestos deudos,

Que con tantos como mueren

Olvidados en silencio

No habrían tiempo bastante

Para velar tantos muertos.

Terrorismo empresarial

Que estos políticos ciegos

No se atreven a atajar

Por miedo a perder su puesto.

¡Qué macabra cobardía!

¡Qué deshonor tan patético!

De estos cómplices sin alma

Del matador del obrero,

Que se rascan el ombligo,

Sin importarles ni un muerto,

Y en campaña electoral

Se presentan a su entierro.

¡Malditos hijos de perra!

Meted vuestro gesto serio,

Con toda su hipocresía,

Donde os quepa, bien dentro;

Volveos a las letrinas

Y dejadme en mi lamento

Que en campaña electoral

Se me murió un marinero.

Poemario del frío

Un crepúsculo de invierno,

En la escarcha acumulada en tus cristales,

Pintaré mi último verso.


Un poema que dirá

El cantar que no escuchaste

De los coros de mi aliento,


Que mi voz se hizo ceniza

De arder y arder en la nieve

Y se apaga con el viento;


Sólo un verso que dirá,

Deshaciendo a fuego el hielo,

Que no te pude olvidar;


Que te quise,


Que te quiero.


¡Silencio!

¡No desveléis a los muertos!

viernes, 7 de septiembre de 2007

Sin más opciones

Tiene / un nuevo mensaje.
Para escuchar el mensaje,
Pulse uno. Para guardar,
Pulse dos. Para borrar,
Niegue tres veces su afecto.

“Tras tanto tiempo de ausencia,
Lo cierto es que no he dejado
Nunca de echarte de menos;
Ni en mis noches ni en mis días
Ni en la vigilia o el sueño.

Y ya no puedo evitar
Suplicarte acongojado,
Que me obsequies un momento:
Una cerveza, un café
O que demos un paseo.

Y después me ausentaré
-Aunque mi alma se evanezca
En la maraña del tiempo-,
Hasta que no pueda más
Sin suplicarte de nuevo.”

Fin de los mensajes nuevos.
Lamentamos no poder
Atender su petición;
El llamante es un espectro
En los hilos del teléfono.

Porque el cielo, ni es azul ni cielo



Porque ese cielo azul que todos vemos,
ni es cielo ni es azul ¡Lástima grande
que no sea verdad tanta belleza!

Bartolomé Leonardo de Argensola


Cuando al fin se demuestre que es mentira
esta vida que pasa sin sentido,
que me duele, que gime y que suspira
añorando sin suerte lo prohibido;

y tu amor espejismo en que se mira
este cuerpo, sudario desvaído,
que amortaja a mi espíritu que expira
por no haberse en tu fuego consumido;

cuando al fin no haya gloria como broche
y la Parca nos quite de un zarpazo
este azul que la nada nos anuncia…

¿para qué habrá servido esta renuncia
que se niega a fundir en un abrazo
nuestras almas buscándose en la noche?

(Febrero de 2006 - julio de 2010)

Tiniebla boreal

Apresado en latitudes
De heladas sombras perpetuas
Sólo me queda el invierno.


(Mana un granizo en el párpado,
Ámbar que contiene, cándido,
Como llaga tu recuerdo).

Venganza

Cuando el silbido del cieno,

Como la brisa, se alargue

Sobre la sed de los párpados,


No vengan flores ni llanto

De plañideras manando

Vacuas lágrimas venales.


Mientras preparo mi entierro

Bajo un manto de albañales,

No pido más que respeto.


No es que me haya abandonado,

Cual fulgores estelares,

La luz de mi último aliento,


Pero alimañas verbales,

Como otoños vomitando,

Torvas, me dieron por muerto.


Y tan patético estruendo,

Voz de metralla y espanto,

Bien se merece un cadáver.


Me esparciré sobre el viento,

Mientras se apaga mi cántico,

Cuando se entregue la tarde.

jueves, 6 de septiembre de 2007

El proceso

Cuando ya no parecía posible otro veredicto que no fuese el de su absolución, un hecho insólito vino a dar al traste con sus ya más que fundadas esperanzas de ser redimido. Sin consultar previamente con sus consejeros, y por si quedaba algún fleco pendiente que pudiese hacer peligrar la solidez de su defensa, alegó cordura transitoria. Fue cuando el juez consideró que realmente podría estar loco y decidió condenarlo a la pena máxima: a sensatez perpetua.

A golpes de monotonía

Soy cautivo / con desgana

sobrevivo / de tu ausencia

sin destino / bajo abismo

carcomido / soy cautivo.


Vasta carga / de alimaña

telaraña / artimaña

que enmaraña / de cizaña

mis entrañas / vasta carga.


Lloros rojos / que en mis ojos

pavorosos /sin tu fuego

son rescoldos / que requeman

mis despojos / lloros rojos.


Frío muero / con latidos

como hielo / sin los vuelos

hechiceros / del celeste

de tu cielo / frío muero.


No me muevo / nada nado

sobre el yermo / donde solo

sólo encuentro / desconsuelo

sin tu océano / no me muevo.


¡Qué silencio! / yerto verbo

macilento / como polvo

de los muertos / en las lenguas

sin acento / ¡qué silencio!


¡No te muevas! / un instante

queda queda / mi mirada

ciega ciega / ¡arde en sombras

luz de vela! / no te muevas.


¡Luego cierra! / de mis corneas

las esteras / dame noche

noche eterna / con tus labios

sin espera / ¡ciega y cierra!

Túmulo

Miro al oeste
y ya el sol no me ciega.
Se hizo la noche.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Ecos sin lengua

A Milena, por regalárseme como Musa.


Del susurro en el silencio

Que en mi memoria la nombra,

Crece el estruendo de un eco,

Como guadañas de sombra,


Un palpitar de lamentos,

Una maléfica escora,

Torrenteras de veneno

Emponzoñando las horas.


¿Cómo resuena, silente,

La remembranza en la mente?

¿Cómo los ecos sin lengua?


Como alaridos / feroces;

Así resuena su nombre

Cuando la evoco en la ausencia.

Perseverancia

Eran tan grandes la monotonía y el hastio que lo ataban como pegajosa telaraña a su vida sin sentido, que comenzó a beber para matar el tiempo. Hasta que, al fín, lo consiguió.

Metáfora amarga

Esta amarga costumbre de emboscarte en mis versos;

De decir, por ejemplo,

Celestial primavera,

Mientras pende tu nombre, de mis labios, al borde;

De otorgarte el color

De las flores más bellas;

Mientras gimen marchitos en mi boca sus pétalos;

De llamarte horizonte,

Singladura y estrella,

Mientras bebo naufragios de mi mar sin tus noches;

De sentirte en mi voz

Como canto que vuela,

Mientras muerde en mis alas con su plomo el silencio;

De escribir confundidas

En las lilas tus letras.

Esta amarga costumbre de nombrarte sin nombre.

martes, 4 de septiembre de 2007

La separación

A Larrey, por la inspiración.


Tras no poder hacer nada para evitar aquella separación, todo el peso del mundo se le vino encima. No era capaz de imaginarse viviendo sin ella. Asustado y perplejo, se sumió en la oscuridad de sí mismo durante dos largas semanas en las que no tuvo el valor ni las fuerzas suficientes para salir de nuevo a la calle. Hasta que una mañana, sin poder resistir más su ausencia, y con un gran esfuerzo, consiguió reunir el aplomo necesario para salir a buscarla. Una pertinaz lluvia torrencial golpeaba con saña las calles, difuminando los perfiles de la ciudad y sus gentes. Así es imposible –pensó, si no alcanzo a verme las manos, ¿cómo habré de encontrarla? Pero siguió buscando; tras las esquinas, sobre los charcos, en bulevares vacíos y por parques desolados. Hasta que al fin, cuando los rayos del sol lograron romper por unos instantes la gris tristeza del cielo, se vio reflejado en los espejos de un escaparate, descubriendo, con horror, que él era la sombra.

Afán poético

ahora oculto con la rima
y las reglas de la métrica
el raudal desequilibrio
que atormenta a mis poemas.

¡volver a quebrar el verso!
¡deshacerme de quimeras!
¡y comulgar, de los muertos,
con las nudas calaveras!

OAP (*)

Cuando te envío un e-mail,

Contenga lo que contenga,

Es mi dolor desperado

Solicitándote audiencia.


Y es, lo único que obtengo,

Tu silencio por respuesta.


(Silencio administrativo

Con que soy desestimado)


(*) Oficina de afectos perdidos.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Así como a Lázaro

Vegetal petrificado

Perdido lo tengo

Todo, amor;


Las estelas a tu cielo,

La singladura a otros puertos,

Y del verbo el vuelo blanco.


Ya solo soy mármol frío,

Al cieno, mi amor, atado,

Que, entre las malvas sumido,

Ha por mortaja un quejido

Quedo, silente y cansado.


Ven del celeste dormido,

Sin demora ven, mi amor,

Para inventarme un milagro.

Bruma celeste


Era tu mirada--mi barco en la vida,
Como a playa helada--marea encendida,
Estrella avivando--mi océano incierto,
Como al marinero--su faro y su puerto.

Era tu mirada--mi isla perdida,
Hallar un tesoro--cada amanecida,
Igual que un retoño--sobre el árbol muerto,
El viento dejando--agua a mi desierto.

Mas mi niebla amarga--se metió en tus ojos
Hasta que al tesoro--le echaste cerrojos,
Negada a mostrarme--tu mirada bella.

Y en un mar de arena--quedé naufragando
Sin luna ni viento--ni árbol retoñando,
Sin puerto ni faro--ni lluvia ni estrella.

Fotografía: Rick Senley

domingo, 2 de septiembre de 2007

Caldera en el país de las maravillas (Papaver somniferum)


Cuando Zapatero anunció el “gracioso” regalo de 2500 euros que, con el objetivo de fomentar la natalidad, iba a donar el gobierno a las familias españolas por cada hijo recién nacido, no pude más que entenderlo como una burla y un insulto a la inteligencia. ¡Con lo que cuesta sacar para adelante a un hijo, cojones!, fue lo primero que me dije. Y pensé que para fomentar la natalidad lo que habría que hacer sería, entre otras cosas, acabar con las ETT, la precariedad y los contratos basura, con la carestía de la vivienda, y con la puñetera miseria de una vez por todas. Y que así, seguro, subiría la natalidad y todos podríamos ser un poco más felices. En la actualidad en España ya no pasa como en tiempos de nuestros padres o en los países subdesarrollados en los que eran los pobres los que traían al mundo una prole más numerosa (de ahí lo de proletarios). No, hoy día las más prolíficas son las clases acomodadas. Si no, ahí está el ejemplo de la Casa Real. Y es que en la Zarzuela y sus aledaños no existen problemas de vivienda, solvencia económica, de conciliación de la vida familiar con la laboral -que esa es otra a la hora de atender a los hijos. ¡Ay! si no fuese por los abuelos. Gracias, gracias, abuelos, lo vuestro si que es una medida social con dos cojones-, ni de nada de nada.

Traigo todo esto a colación porque Jesús Caldera, Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales- anda ahora erre que erre dándole vueltas al mismo asunto, con su anuncio de incrementar el permiso de paternidad de 15 a 30 días si el PSOE vuelve a ganar las elecciones generales. Y digo yo, que, si tanto interés tiene esta medida, no deberían esperar a las elecciones para ponerla en práctica.

¡Ah! ya sé, es que no había leído el resto de las declaraciones de Caldera, que vienen a decir que ni ésta ni otras medidas son tan necesarias ni urgentes, ya que, según el Ministro, durante esta legislatura que se acaba, el partido en el Gobierno ha conseguido crear "una sociedad integrada, alegre, optimista, y con una opción de futuro".

¿Una sociedad integrada? Bueno ya no sólo lo dice Cáritas (organización que precisamente no tiene un marchamo marxista ni revolucionario), sino también el Instituto Nacional de Estadística: en España, en torno a un 20% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza, más de 8 millones. De éstos, más de medio millón de personas en situación de pobreza extrema (menos del 15% de la media de ingresos) y más de 1,2 millones en pobreza grave (entre el 15% y el 25%). Y siempre con un perfil muy definido: ancianos, niños, mujeres solas, enfermos mentales, parados de larga duración o víctimas del fracaso escolar, factores todos que difícilmente pueden dejar de conducir a la exclusión social. Exclusión social que sólo puede ser atajada mediante políticas integrales dirigidas a dinamitar la actual podredumbre acumulada en las raíces del sistema. Esas mismas raíces que ni el PSOE ni ningún otro partido político en España están dispuestos a tocar. Se podrían citar muchos más aspectos que desmienten esa supuesta integración social, pero como muestra bien vale este botón.

¿Una sociedad alegre y optimista? Poco más diré sobre esto, aparte de que según el libro blanco de la depresión, en torno a seis millones de personas en España sufren esta patología. Eso sin referir datos sobre otros muchos desequilibrios mentales, como el estrés y la ansiedad, que tienen buena parte de sus causas en el estilo de vida y en los contravalores que definen a esta nuestra sociedad, según el Ministro, tan optimista.

Sobre el anuncio del Ministro de que muy pronto se logrará en España el pleno empleo, mejor no hacer comentarios.

Y no, no trato de arremeter contra el actual gobierno como modo de contribuir a supuestas tácticas de acoso y derribo. Como he dicho antes, todos vienen o vendrían a hacer lo mismo, porque todos, de estar en el poder, nos presentarían un diagnóstico parecido al de Caldera, con el objetivo de no tocar mucho los bemoles a los que, sin rostro y desde el lado oscuro, manejan los hilos que, en contra de lo que hizo el de Ariadna, nos conducen cada vez más al interior del laberinto; esos rostros oscuros que, al fin y a la postre, son los que ponen y quitan gobiernos o, como mínimo, modos de gobernar. Un diagnóstico -por falso, pusilánime, interesado y demagógico- insultante. Y con diagnósticos así, ¿alguien podría pensar que quienes los anuncian podrían acercarnos poco a poco a una sociedad justa, integrada, optimista y con ciudadanos moderadamente felices a ratos?

Hemofilia

Te me has roto en la memoria

En millones de pedazos,

Esquirlas de amor y espejo

Donde ya nunca podré

Mirarme y dejar mi aliento.


Y recorres toda tú,

Como hemorragia de espanto,

El torrente agujerado

Que sin sueños se desangra

En mi latir desbocado.

Angina de tiempo

Miro el vaso en la tarde

A rebosar de sangre

Y una gota de hiel

Percutiendo en las olas

Como ocaso vacío,


Embestidas de sombras,

Abatiendo el latido

De la azul mariposa,

Desbocándose, torvas,

Como mares a gritos.


La espuma entre los dientes

La sin piedad, la ira,

Son los signos que anuncian

El despertar macabro

Del fin. / Fin del mundo.

sábado, 1 de septiembre de 2007

caprice de dieu

al sentir palpitar

de la esencia del verso

el espeso sabor

desbocado en los labios


¡trágatelo!


sin masticar


desnudo


crudo

caliente


oh meliflua embriaguez

de belladona y sangre

Traba-lenguas

En vista que el eco ha muerto

-Vista sorda: vista ciega-

Ya no formulo preguntas;

Con material de despecho

-Podredumbres y desechos-

Tan sólo me hago respuestas.


Mas jamás consigo hacerlas

Con la debida medida,

Todas me quedan

Estrechas.


(Estrechas

-------------------- como naufragios).


Pudiera ser la cordura

-¿quién me puede desatar?-,

O que mudo nada nada

-¿dónde se marchó la mar?-


Voz que sin eco: alma en ventana

Cerrada –entran arañas

Y moscas, agua en pulmones-.


(Dentro, todo, todo dentro,

Como quásar; línea recta,

Alienación de planetas).


Pinto un reflejo en mis sueños

Con mi lengua bien atada

-Lengua de eclipses:

Lengua menguante.

Caen los suspiros sin aire-.


¡SANGRE, SANGRE, SANGRE, SANGRE!

¡Sangre abatida sin eco

A tumba abierta cansada!


(Está la lengua amarrada

¿Quién la desamarrará?

La que la desamarrare

Muy torvos ojos tendrá).