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lunes, 1 de mayo de 2017

1 de mayo (Silvia Delgado Fuentes)


En 1886, en EEUU, los trabajadores entre otras reivindicaciones, exigían la reducción de la jornada laboral a 8 horas.
Aquella huelga que se inició el 1 de mayo, costó vidas y ahorcamientos pero se consiguió doblegar a quienes entonces pretendían eternizar la explotación.
El mundo entero se apropió desde entonces de esta fecha y la celebramos como un día victorioso.
Pero después de más 100 años casi volvemos a estar como al principio.
Los salarios no sacan de la pobreza a las familias.
Los accidentes laborales dan cifras alarmantes.
La explotación salvaje en talleres, domicilios, comercios está a la orden del día.
Es frecuente ver a camareros, por ejemplo, sirviendo cafés con un pie escayolado, a trabajadores de la construcción currando a escondidas en días festivos, a repartidores de propaganda comprándose ellos mismos el carro con el que arrastran los kilos de publicidad. Nos vamos acostumbrando a este paisaje desolador de gente mal pagada, de horarios extenuantes, de humillación constante, de “o lo tomas o lo dejas” que hay otros esperando.
Mientras pasan los años, los campesinos sin tierra se ahogan en los invernaderos, las emigrantes limpian y cuidan por una limosna que no alcanza, las horas extras remuneradas son cosa del pasado, enfermarse es terrorífico pa quien consigue un contrato, embarazarse es casi un delito, jubilarse es condenar a la miseria a quienes trabajaron toda una vida pobremente.
Esto no cambiará si no es por la fuerza.
El 1 de mayo saldremos a la calle, recordaremos la precariedad, el abuso, esta mierda de laberinto en el que los trabajadores sobre morimos
Pero seguirán arañando nuestra dignidad hasta dejarnos en los huesos.
Es cosa nuestra si les dejamos.

Silvia Delgado Fuentes

viernes, 14 de abril de 2017

Contar... (Sara Berenguer Laosa)

El paso por la frontera...
los campos de concentración
y montañas de tristeza:
la lucha para vivir
guardando la esperanza
de volver a nuestra tierra,
que nunca quedó olvidada.
Mas la angustia,
la cizaña de pensamientos dispersos,
debilitaron las fuerzas
de aquella juventud sana,
que se marchó voluntaria...
al maquis, la resistencia
y a reivindicar España,
cuando habían pasado
por los campos de exterminio
cuya tragedia ¡fue amarga!
Trabajar; de todo un poco,
en el bosque, la mina, el campo.
Ha sido a fuerza de años,
con una espina en el alma
que nos fuimos integrando
a esta tierra de Occitania
que en los reculados tiempos
se entrelazó con Hispania.
¿Queréis escribir la historia,
oír contar, cazar palabras?
Mortecida la memoria
que ya poquísima queda...
es como hacer el inventario
cuando una manga de viento
parte de lo que hay, se lleva.

Sara Berenguer Laosa

jueves, 16 de febrero de 2017

Lectura poética de Raquel Lanseros en la librería La Isla de Sistolá


Jueves, 16 de febrero, a las 7 de la tarde.

Librería LA ISLA DE SISTOLÁ
(Calle San Bernardo, 24. Sevilla)

viernes, 25 de noviembre de 2016

Cuando muere un poeta (Silvia Delgado)


Cuando muere un poeta no pasa nada, apenas ni nos damos cuenta,
ni la lluvia queda quieta,
ni las estrellas se descuelgan,
ni los niños dejan de jugar a la rayuela.
Nada. No pasa nada.
Todos los días nos morimos.
Limosneros de pan y de ternura,
dejamos la vida como si tal cosa.
Como dejamos los poemas sobre mesas,
o en paredes o en plazas donde se amontonan
las huellas de los besos y de las quejas.
No pasa nada cuando nos morimos,
porque somos muchos muriéndonos clandestinos,
en lugares sombríos de humanidad,
porque somos tantos,
tantos los poetas que vamos muriéndonos
huérfanos, errantes, solitarios.
Amados desde distancias remotas,
odiados por tener voz y estrofas,
aislados en un mundo hostil que
nos lleva de cabeza.
Nada pasa, nada.
O sí pasa.
Ocurre que si muere un poeta
cerca del fuego y de las lágrimas,
cerca de la sequía y de las guerras,
cerca de la memoria y de las picanas,
la muerte secuestra una garganta insomne.
Cuando muere un poeta y muere gritando a la barbarie
calla la voz vigilante de quien quiso vivir en pie,
en paz,
eternamente.

Silvia Delgado Fuentes

jueves, 29 de octubre de 2015

Mientras me quede voz... (Marisa Peña)

Mientras me quede voz
hablaré de los muertos
tan quietos, tan callados,
tan molestos.
Mientras me quede voz
hablaré de sus sueños,
de todas las traiciones,
de todos los silencios,
de los huesos sin nombre
esperando el regreso,
de su entrega absoluta
de su dolor de invierno.
Mientras me quede voz
no han de callar mis muertos.

Texto: Marisa Peña

viernes, 23 de octubre de 2015

Dorothy Parker

Dorothy Parker,
la coz en los testículos
rematando el poema.
Qué grande, imprescindible,
eminente poeta.

sábado, 11 de abril de 2015

La herida en la lengua, de Chantal Maillard.


Recién acabo de digerir “La herida en la lengua”, de Chantal Maillard. Un poemario que me ha dejado casi sin sustantivos. Pero con el adjetivo "excelso" brotando arcada tras arcada de la boca y abrasándome la lengua. Qué hermoso y abrupto tránsito, a lomos de la solidaridad y la empatía, desde el dolor, a veces cierto, a veces impostado, de la herida en la lengua propia, hasta alcanzar el territorio en el cual se siente como un hierro candente en ella, la llaga, el grito de dolor o balbuceo de los que no tienen voz, de los que no tienen lengua, de los desposeídos, de los olvidados, de los que no son más que carne putrefacta puesta a la venta a saldo en los incívicos y criminales muladares del autodenominado mundo civilizado. Imprescindible.

"Por sobrevivir, cualquier animal embiste las paredes de su celda, atraviesa continentes, camina hasta extenuarse, desplaza a otros, se defiende y mata. Ninguno, sin embargo, esclaviza a otro por provecho o diversión, ninguno encarcela a otro para contemplar las piruetas que da tratando de hallar la salida. La crueldad no son las fauces del tigre en el cuello de una gacela, no, la crueldad es moral, y la moral es humana. La estupidez también."

Chantal Maillard ("La Herida en la lengua")

domingo, 15 de marzo de 2015

Sólo para decirlo

Las hordas Populares, con tanto imputado entre sus nauseabundas filas, tiran de cuasi sinónimos eufemísticos y tramposos, y pretenden que los imputados pasen a ser llamados simplemente investigados. Investigados, cómo si investigados no lo fuéramos todos, sin ir más lejos por la Hacienda impúdica y partidaria de Montoro. Bueno, todos no, porque a los miembros de esas hordas Populares y a sus allegados siempre se les procura pasar la mano, hasta llegar al punto de tener que contemplar el bochornoso espectáculo de fiscales haciéndoles de abogados defensores. A estos, a los mafiosos que forman parte de esas hordas, para nombrarlos como merecen, lo de "investigado" les queda muy corto. Hasta lo de imputados les hace un favor. Habrá que tirar de la poesía para acercarnos, sólo acercarnos, a la denominación más adecuada.

SÓLO PARA DECIRLO (Idea Vilariño)

Qué hijos de una tal por cual
qué bestias
cómo decirlo de otro modo
cómo
qué dedo acusador es suficiente
qué anatema
qué llanto
qué palabra que no sea un insulto
serviría
no para conmoverlos
ni para convencerlos
ni para detenerlos.
Sólo para decirlo.

(De Pobre mundo, 1970)

martes, 30 de abril de 2013

Soneto por soneto





¡He vuelto a hacerlo!

¡He vuelto a hacerlo! ¡He vuelto a hacerlo, cielos!
Aposta no me sale más perfecto
el desastre mayor, este defecto
que deja mi memoria por los suelos.

¿Por qué viviendo en mundos paralelos
me alelo más que nunca? ¿qué trayecto
disipa mis neuronas del correcto
camino de modales y modelos?

No queda más perdón, ya suena bobo
tanto “se me ha olvidado, ¡ay, lo siento!,
la dicha es buena tarde, lo lamento”

–ponle una voz aguda y sosa al trovo–
y espera a que otro año ni me acuerde
de… …ay, mira cómo vuela un perro verde…


(María Fernández Lago)


De aniversarios y otros vínculos



A María Fernández Lago

"El reloj, no la máquina de vapor, es la máquina-clave de la edad industrial moderna."

(De "Técnica y civilización", de Lewis Mumford)

"¿Cuántos años tienes?, significa cuántas lunas han vivido. Examinar y contar de ese modo está lleno de peligros, porque así se ha descubierto cuántas lunas suele vivir la gente.

Entonces guardan eso en la mente y cuando han pasado una gran cantidad de lunas, dicen: "Ahora tengo que morir pronto". Se vuelven silenciosos y tristes y, en efecto, mueren después de un corto período."

(De "Los Papalagi", de Erich Scheurmann)


El tiempo -su medida- es un invento
protervo, una falacia equivalente
al cepo o la mazmorra, un prominente
motivo de opresión y de tormento.

Al pie del calendario, hace recuento
el hombre, malogrando su presente,
del tiempo que pasó y, amargamente,
calcula el día de su acabamiento.

Y en torno de las horas se hace reo
de un diantre que exilió al sol y a la luna,
decretando las sombras. No rastreo,

por tanto, en fecha señalada alguna,
mención de los que aprecio. Más deseo
ser recordado sin razón ninguna.


(El Éxodo)

miércoles, 20 de marzo de 2013

Crónicas en torno al Cónclave

La pasada madrugada (20/03/2013), en el programa “No son horas”, de Onda Cero, cometieron la irreverente osadía de reproducir la crónica no oficial –y rimada– que Agustín Casado pergeño acerca de la elección del papa Francisco. Reproduzco a continuación la citada crónica, que también podéis escuchar aquí a partir del minuto 96 y 15 segundos. Pero no quedó ahí la cosa; las reacciones ante tamaña herejía no se hicieron esperar por parte de la curia. Y, para que consten, yo mismo he hecho crónica de las mismas y decidido publicarlas también aquí bajo seudónimo (por lo que pudiera pasar)

EL CÓNCLAVE SEGÚN AGUSTÍN CASADO:

FRANCISCO

Hoy se cumplen siete días
de que se acabó el conflicto
que el rajao de Benedicto
nos lió con su estampía,
pues en un sentido estricto
qué otro nombre se daría
a una semejante huía
y no m’acuerdo si t’he visto.
Pero todo está previsto
y no hay ya sede vacía
que en apenas cuatro días
ya tenemos a Francisco
bendiciendo la alegría
del gentío y la gentía,
del ateo y el adicto,
todos junto al obelisco
aplaudiendo su homilía.
Yo lo veo y me pellizco
por cuanto se suponía
que este cónclave sería
más reñido y más arisco.
Nuestra corresponsalía,
sin dárnoslas de listos,
sabe por qué el veredicto
no tardó la intemerata
y ahora aquí se lo relata,
no es ninguna tontería:
Ese sacro Gran Hermano
del cónclave vaticano
hasta la blanca fumata,
para tanto santo anciano,
hablando claro y en plata,
tiene que ser una lata
y es por tanto más que humano
que hartos de comer bocatas
y unos sándwiches insanos,
levantarse tan temprano
y cenar a salto mata,
nuestros príncipes romanos
crean tormento luterano
el ver cómo se dilata
por no ir directo al grano
la puñetera fumata.
Con su perspicacia innata,
Scola, arzobispo de Milano,
idea una treta barata
y con queso parmesano,
prosciutto napolitano,
e una massa ben tagliata
les ofrece un italiano
refrigerio que el voto trata
de ganar a la inmediata
a los otros por la mano.
Resultole todo en vano,
el tiro por la culata
por decírselo a lo llano.
Una voz del Mar del Plata
lo apartó de la fogata
“Che, pibe boludo, andáte;
¡es morfar no chupar mate!,
¿esa macana preparás?”
Y en apenas un plis plás
el ya Francisco Primero
despiezó medio ternero
y fue asando en la parrilla
su matambre y su costilla,
bife medio y bife entero,
su chorizo y su morcilla.
Antes que fraile cocinero,
le bastó este truco artero,
resultó cosa sencilla
halagando a los triperos,
hacerlos caer de rodillas
ante aquella maravilla,
ser de Pedro el heredero,
llevar la barca a su orilla,
y a hombros sin un mal pero
salir como los toreros
de la Sixtina Capilla.
Un maestro Mastropiero.

Palomo Gómez Borrero
-Palomo que no paloma,
que a ver cómo se lo toma-
enviado de Onda Cero
pa’ Los Ripios del Chusquero
en directo desde Roma.

(Agustín Casado)

TORMENTO Y EXCOMUNIÓN DE A. CASADO

(una ordalía contemporánea)

Dicen que Rouco Varela
después de escuchar los ripios
vaticanos del Casado
dedicados a Francisco
Primero –que no es primero,
sino que a secas Francisco,
porque es un sujeto austero–
hecho un diablo, un basilisco,
ha llamado por teléfono
a Onda Cero y ha exigido
las señas de la parroquia
donde Agustín reza el credo,
“si es que algo reza el hereje”,
para darle con denuedo
su merecido. “¡Anatema!”
–ha vociferado, fiero–
“¡Flagelación! ¡Potro! ¡Bota!
¡Carbones! ¡Virgen de hierro!
Le hemos de dar tanta caña
antes de que hecho un desecho
deshecho muera el pagano
pleno de arrepentimiento,
que comparado con tanto
e inclemente sufrimiento
pensará que está en la Gloria
cuando descienda al Infierno”.
Luego ha añadido, nostálgico,
“esto no pasaba en tiempos
de la Santa Inquisición;
entonces había respeto.
Pero, claro, es lo que pasa,
tanto comunista suelto
está llevando a la patria
a ser guarida de ateos.
Hagamos que el Santo Oficio
de nuevo ejerza sus fueros
para que la piel de toro
vuelva como en el medievo
a constituirse en reserva
espiritual, dogma y templo
de Occidente y, más allá
de Occidente, el mundo entero.
Y qué mejor que empezar
dando con firmeza ejemplo:
¡Traedme pronto a ese Agustín
Casado!, que, en su escarmiento,
edificaré mi iglesia:
yo seré Atila Primero".

(Teodoro Sacristán di Bergoglio, alias “el Pelotudo”)

viernes, 8 de marzo de 2013

En el día de la mujer: Doña Juana (un poema de Raquel Lanseros)

Doña Juana
A todas las mujeres libres

El amor toma formas caprichosas.
Algunas veces, el amor es la lluvia
fina e imperceptible
que acompaña las tardes oscuras de noviembre.
El amor como un viaje a lo desconocido,
a lo más inquietante de nuestra propia esencia,
es un viaje de ida.
Eso Juana lo sabe.

También conoce el riesgo porque ha visto
el abismo insondable que se extiende
justo donde comienza el desamor.
No le importa reptar a trozos el camino
a cambio de sentir como muy pocos
la libertad auténtica.

Por eso,
Juana hace llorar y también llora
lágrimas plateadas que sueñan con delfines.

Es capaz de apostar todo su reino
por un segundo de ojos infinitos
por una fusión lenta de su alma
en medio de las almas.

Dulce refugio contra la tormenta,
en el cuerpo de un hombre ama a todos los hombres,
la piel dorada y fuerte se diluye en un manto
confortable que abriga los recuerdos.

Al final del camino, está segura
de que ha ganado siempre
las cosas que ha perdido.
Cada versión distinta de sí misma
que otras manos le han ido regalando
es una muestra de todas las vidas
que a Juana le han cabido en una vida.


(Raquel Lanseros, de "Diario de un Destello")

domingo, 21 de octubre de 2012

Sonetos a pares (sexta entrega)

No sé cómo saldrá este experimento
en que sumando al poeta el cocinero,
escribo este soneto del que espero
sea dulce como tarta o suculento

como embutido ibérico grasiento.

Mezclo los ingredientes con esmero:
un gato, un antifaz y, a cuerpo entero,
una mujer que quita hasta el aliento.

No está quedando mal. Pero ¿y las velas?

Mejor las sustituyo por la llama
de los libros ya que la bella dama
poeta es de la cabeza hasta las suelas.

No más falta la guinda. Ahí va. Te canto

“happy birthday to you”. Y un beso, encanto.


El Éxodo


Un soneto me manda hacer, oculta
bajo una mascarada epigramista,
una desconocida, sin mas pista
que dárselo al León porque resulta

que no sé qué trasunto me faculta

para que yo le rime y sea cronista
de una sorpresa dulce, una imprevista
demostración de afecto y lo que abulta.

Y en este aprieto estoy y lo que me queda

es decirle al artífice en la sombra
que la del antifaz y el gato espera

que sepa la sonrisa que se hospeda

debajo de la máscara, que asombra
saber que esa sonrisa le libera.


María Fernández Lago "P.O."

domingo, 30 de septiembre de 2012

Sonetos a pares (quinta entrega)


Yo no sé de sonetos. ¿Qué es soneto?
¿Una línea tras otra? ¿Qué sentido
tiene escribir un fardo contenido
en catorce renglones? ¿Dónde meto

el discurso, el secreto, si, sujeto
a este cuerpo sin carne y sin vestido,
tengo ya contratado el recorrido
en desnudos renglones de esqueleto?

¿Qué me importa el soneto? No me importa
la más endecasílaba imaginen;
me importa más que poco qué comporta.

De modo que arreando ya y terminen
con tanta milonguez, "Ciccio, alla porta":
me voy y me importa nada lo que opinen.

Teresa Salame (Leído en la Sociedad Sonetista de Brooklyn en 1947)


Un soneto me obliga a hacer Teresa
y, aunque no me suponga un gran aprieto,
me tomo, como debo, con respeto,
desde principio a fin tan grata empresa.

Las reglas del soneto, mi traviesa
amiga, usando un símil muy concreto,
son ropas de una dama que, al secreto
que ocultan, cuando caen, mudan sorpresa.

Lo oculto y sugerente a un tiempo es viento
que, más alto y veloz que lo evidente,
hace que vuele en éxtasis la mente.

Prefiero, así, al poema y la mujer,
vestidos para extático poder
quitarles su ropaje a fuego lento.

Martín Guijuelo (Improvisación en respuesta al poema leído por T.S. en la Sociedad Sonetista de Brooklyn)

martes, 25 de septiembre de 2012

Convertida en el coral de un arrecife...


Convertida en el coral de un arrecife
tuve el agua susurrando entre mis huecos
y dispuse de sirenas y de perlas
que adornaban el vaivén de mis delirios.

Y en los cánticos falaces que exaltaban
los destellos nacarados que en mí ardían,
anhelé ser argonauta de los sueños
que tejía y destejía en la marea,
arropada por la luz de las estrellas.

Con los brazos transparentes de las algas
enroscados en los rizos de mi pelo
cimbreaba los contornos doloridos
del abismo que era el borde de tu talle.

Me abismé bajo tus aguas. Tuve miedo
a no hallar de nuevo el rumbo hacia mis playas.
Mas mi gesto de osadía obró el prodigio
de construir contigo la Ítaca soñada.

(Carmen Escohotado Ibor y Rafael León Rodríguez)

De “A tu encuentro”, sexta edición de la colección “Poesía en la distancia”, dirigida por Lupe García Araya y Pedro Javier Martín Pedrós

miércoles, 19 de septiembre de 2012

martes, 11 de septiembre de 2012

Sonetos a pares (cuarta entrega)

I

Estoy yo sin muchas ganas de
e inopinacabadamente en diez
algo he de madurar, o no, tal vez,
porque por qué escribir o para qué.

Puede que por cantar lo que se ve
–que no se ve, si no es con la mudez–
alumbre la flagrante estupidez
de pensar que la "b" no es una be.

Y pensando en callar y en el principio
genético–verbal de este jaleo,

me escondes cuatro versos que sorteo,

chambón, echando mano de este ripio
para que rime con principio, juro
dejarte otro de diez aun más oscuro.

II

Preguntas que por qué, que para qué
apática escribir y haces un juego
de letras y palabras. No te niego
que a veces también dúdolo y no sé

si es la mudez mejor que darle pie
a la hache con desgana. Pero luego
de esta crisis de fe, "fervientre", alego
que el verbo es cortafuego y puntapié

contra la soledad. Por eso, orfebre
de un tótum revolútum, barro y aura

me vienes condenándome a centaura

de carga y riemejor para que enHebre
y aproveche al Pisuerga en este eslogan:
El auténtico Marcus F. Logan.

En negrita: textos de María Fernández Lago.
En cursiva: textos de El Éxodo.

domingo, 15 de julio de 2012

Ladró primero la Fabra... (un poema de Agustín Casado)


Ladró primero la Fabra
hija del ladrón corrupto
vomitando su exabrupto
sin pedir ni la palabra.

Y cogiéndole ya el gusto

el siguiente que nos ladra
tras el chiste de la guarra
es también otro presunto.

Brama el fascista de marras
"¡A trabajar!" y se esconde
como hacen y corresponde

a este tipo de macarras.
Digo yo al matón de barra:
¿Trabajar...? ¡Decidme dónde!


© Agustín Casado

jueves, 15 de marzo de 2012

SONETO MEDIOCRE Nº 25 OPUS 320 "EMBARAZOSO" (María Fernández Lago)



¡Tengo un retraso, Rafa, tengo un retraso!
Ya han pasado dos semanas, qué embarazo
tener que decirte ahora, de un plumazo,
esto que sabes que mira, paso a paso.

Y eso que pongo mis medios, dado el caso,
que se me va la cabeza, olvido el plazo,
y es, más que meter la pata, un patinazo,
dejar que los días pasen sin repaso.

Y ahora tú dirás qué hacemos, ya no hay vuelta;
cómo llamamos al niño, no hay tutía,
quedo como descuidada un tanto suelta,

y un tanto olvidadiza: mi follonía
pretende que la falta quede resuelta
con estas líneas de doce y analogía.

María Fernández Lago

(Aunque con un ratito de retraso
-que no le tengo en cuenta-, magnífico
regalo de cumpleaños que me ha hecho
mi amiga María. ¡GRACIAS!)

jueves, 8 de marzo de 2012

En el Día de la Mujer un poema de Gioconda Belli


Amigas, por que tengáis -tengamos- un reivindicativo día, y llegue el tiempo en que no sea necesario "celebrarlo".

No me arrepiento de nada

Desde la mujer que soy,
a veces me da por contemplar
aquellas que pude haber sido;
las mujeres primorosas,
hacendosas, buenas esposas,
dechado de virtudes,
que deseara mi madre.
No sé por qué
la vida entera he pasado
rebelándome contra ellas.

Odio sus amenazas en mi cuerpo.
La culpa que sus vidas impecables,
por extraño maleficio,
me inspiran.
Reniego de sus buenos oficios;
de los llantos a escondidas del esposo,
del pudor de su desnudez
bajo la planchada y almidonada ropa interior.

Estas mujeres, sin embargo,
me miran desde el interior de los espejos,
levantan su dedo acusador
y, a veces, cedo a sus miradas de reproche
y quiero ganarme la aceptación universal,
ser la "niña buena", la "mujer decente"
la Gioconda irreprochable.
Sacarme diez en conducta
con el partido, el estado, las amistades,
mi familia, mis hijos y todos los demás seres
que abundantes pueblan este mundo nuestro.

En esta contradicción inevitable
entre lo que debió haber sido y lo que es,
he librado numerosas batallas mortales,
batallas a mordiscos de ellas contra mí
-ellas habitando en mí queriendo ser yo misma-
transgrediendo maternos mandamientos,
desgarro adolorida y a trompicones
a las mujeres internas
que, desde la infancia, me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable,
que se enamora como alma en pena
de causas justas, hombres hermosos,
y palabras juguetonas.

Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada,
e hice el amor sobre escritorios
-en horas de oficina-
y rompí lazos inviolables
y me atreví a gozar
el cuerpo sano y sinuoso
con que los genes de todos mis ancestros
me dotaron.

No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo la Edith Piaf.

Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos,
siento las lágrimas pujando;
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.
Impertérritas niñas buenas me circundan
y danzan sus canciones infantiles contra mí
contra esta mujer
hecha y derecha,
plena.
Esta mujer de pechos en pecho
y caderas anchas
que, por mi madre y contra ella,
me gusta ser.

(Gioconda Belli)

En la fotografía: Simone de Beauvoir

jueves, 1 de marzo de 2012

Para no olvidar la existencia de Luna (Isabel Guevara)


El poeta traslada de lejos la palabra.
Al poeta lo traslada lejos la palabra.
-Marina Tsvetaeva-


Para no olvidar la existencia de Luna
ni abandonar su ventana
–esa casa encantada

escribes
su iconografía de solitudes y porfías –que ya son olvido



escribes
. . . . . . . sin siervos
. . . . . . . . . . . . ni carrozas
. . . . . . . . . . . . . . . . . ni caballos


escribes
en hojas eremitas
el clamor de su sin nada

escribes
ebrio de cismas
las veces que has fallecido
voceando sus espíritus extintos


escribes
sobre su tierra sin mapas
acerca del limo y la marea

y representas tu papel
como la primavera
como el verano
como el otoño
como el invierno

escribes
porque la muerte no existe y sí la eternidad


A Rafa, hermano en la letra, celebrando su cumpleaños