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domingo, 5 de septiembre de 2021

Carmen (Agustín Casado)

Por gaoneras el mantón
no es ni antigua ni moderna,

que es ella la magia eterna
de la prima y el bordón.

De la cola hasta el tacón
se rompe y desencuaderna.
Ni los brazos ni las piernas;
allí baila el corazón.

Pecado como el jamón
en un viernes de cuaresma,
sabe a vino de tabernas,

borrachera, colocón,
petenera, revolcón…
Señores: ¡Carmen Ledesma!




                                                  Agustín Casado

jueves, 29 de agosto de 2019

Al Emérito en su UVI (Agustín Casado)


Aunque en pie sean dos fieras
y tengan como misión
darse de hostias mogollón,

zurrarse a modo y manera,
percutir el moretón,
sacudirse cual estera,
ponerte contra las cuerdas,
que escupas el protector,
la nariz hecha una mierda,
el ojo izquierdo un colchón
de amoratado color,
como un florete mi izquierda,
-tu derecha es un cañón-,
hacerte que el polvo muerdas,
arrearse hasta que pierdan
de dónde están la noción,
tomarse la delantera
en lo qu’es la puntuación,
que los puntos, campeón,
en las cejas te los dieran.
Aunque tengan la intención
sanguinaria y carnicera
de sacarte del ring fuera
de un uppercut al mentón,
hay una norma señera
a respetar, sí señor.
Y es que en llegando el dolor,
y tras la piña certera
de trapo tengan las piernas
y sonar no quiera el gong,
gancho, directo, uno-dos,
podrán darse lo que quieran,
como arrean al punching ball.
Pero dejan de dar cera
hasta que cuenten entera
la cuenta de protección.
Y quizás lo mejor fuera
por ahorrarse el palizón
que volando del rincón
la toalla te rindiera
justo como usted hiciera
el día de su abdicación.
Por eso, señor Borbón,
hoy que su regia cadera
que parece de madera
no es quien le lleva al Quirón
y sí asuntos del corazón
(no de amores, ya quisiera),
peor que mal nacido fuera,
oportunista, un cabrón,
quien se tome la ocasión,
ventajista, ruin, artera,
de recordar tan siquiera
cómo antes de que muriera
al enano de El Ferrol
le juró lealtad entera
jurando que sí, señor,
que el Movimiento soy yo.
Mala puñalá le dieran
a quien le miente ahora el Noos,
a la tiesa de su nuera,
o esa su real ceguera
pa’sus yernos, pa’los dos;
que tan listo uno saliera
y el otro tan tontorrón.
Malhaya quien adujera
denominación certera
la de su yate el Bribón.
O esa envidia puñetera
que a tan alto chicarrón
guapo y además ligón
nuestra lengua de portera
difama con el rumor
de que en asuntos de amor
se nos puso por montera
ley, prudencia y discreción;
total una bagatela,
la Corina en la Zarzuela,
doña Sofía en Londón.
Y en las cuestiones de tela
todo el mundo es un fisgón
que hay quien pide curiosón
husmearos la cartera
diciendo que ese pastón
majestad lo consiguiera
comisión tras comisión.
O que tras pedir perdón
de aquella forma sincera
pediros cuentas quisieran
por un elefante o dos.
¡De don Juan herencia era
la cartilla de Geneva!
No señor, no seré yo
quien emplee sus cojeras
pa’la puñalá trapera
por la espalda y a traición.
Tampoco usaré la treta
de decir que no sois vos
el que vía abdicación
que hacer tuvo la maleta,
pues tras tanta operación,
tanta prótesis inserta,
tanto implante, cosa cierta,
más aquello del pulmón,
recambiado pieza a pieza
no sois ya el mismo Borbón.
Confiando y a la espera
de que amaine este follón
hago ahora una excepción
y a San Juan pongo una vela
deseando a su corazón,
tan campechano y chuleta,
cual si fuera otra cadera,
no precise de muleta
pa’bailar un reguetón.

 

Ilustración y texto: Agustín Casado

jueves, 18 de julio de 2019

¿Quién mató al Comendador? (Agustín Casado)


Hoy que me presta el honor
la vieja Fuente Abejuna,
de mi Rafa noble cuna,
de dejar sonar mi voz,
tratado como un señor,
ocasión es oportuna
ahora que salió la luna
y una pizca afloja el sol
su sofoco y la calor,
de que esta mi voz viejuna
que tabaco y vino aúna
revierta tanto favor
resolviendo ya por fin
como me llamo Agustín
la peliaguda cuestión:
¿Quién mató al Comendador?
No fue un asunto de honor;
sin el menor retintín
hoy les aseguro yo
que sabido he el autor
que don Lope el muy pillín
de acertijo nos dejó,
pues me asalta la certeza
que le costó la cabeza
al machista follaor
no el ser de su vicio presa
y sí que almorzose el glotón
de torreznos de corteza
una cumplida ración,
fuente y media de lechón,
de Montilla media artesa
pasada por el porrón.
Y hasta el culo de cerveza
y a pique de reventón,
un paseo se dio en calesa
para ir a robar amor,
por cierto que no en ayunas.
¿Quién mató al Comendador?
Pues no fue Fuenteovejuna,
tampoco el todos a una,
que fue un golpe de calor.

Agustín Casado

jueves, 31 de enero de 2019

A mi dentista (Agustín Casado)


Cosa que tengo por cierta:
que si aquellos que al currar
dejan siempre al personal
mudo y con la boca abierta

tenidos son por artistas,
es de lógica que advierta,
pues lo hace al pie de la letra,
que el más grande es mi dentista.

Cuando llamé yo a esta puerta
no era lo mío una boca
que más era fiesta loca
de piños y muelas muertas.

Y apenas meses después
gracias a su mano experta
(qué suerte cuando se acierta)
he dejado los purés

y vuelvo a los bocadillos,
como aceitunas con hueso,
ya no atufo cuando beso
a las damas a tornillo,

he tirado las pastillas
de Melabón y Nolotil,
si sonrío soy Brad Pitt.
Chuletón, no más tortillas,

se acabaron las papillas
y muerdo con tanta inquina
que de un bocao a una esquina
hecha dejo una taquilla.

Por ser uno bien nacido
si a quien te sonríe una vez
ya agradecido has de ser,
de acuerdo estarás conmigo

que diga como aquí digo
que a aquél que te convida
a sonrisas de por vida
le tengas por más que amigo.

Y termino ya enseguida
este rollo de monólogo;
jurando que mi odontólogo
más que eso es un druida,

el summum de la destreza,
y no digo con dos cojones
porque éste cuando se pone
ya no para cuando empieza

y no sea que oyendo el taco
quiera hacerme una limpieza,
o cambiarme alguna pieza,
o quitarme del tabaco.

Texto e ilustración: Agustín Casado

jueves, 26 de julio de 2018

Carmen (Agustín Casado)


Hubo un tiempo, mis amigos,
hace de esto muchos años,
en que pa empezar los baños
y mojarse hasta el ombligo
repullándose un respingo,
remangadas la enaguas
y que no te hiciera daño
venir a tomar las aguas,
que esperar había, os digo,
sin guardar ni los abrigos
a estas alturas del año
que de un barco o una piragua,
y diciendo un “te bendigo”
nos bendijera las aguas
la señora del Carmelo.
De ello pongo por testigo
aquí a todos los abuelos;
son usos éstos de antaño,
porque a ustedes desde luego
desde aquí desde este escaño
les veo ya un tono castaño
oscuro, tirando a duelo.
Generoso y no tacaño
este nuestro sol de fuego.
Otra costumbre de hogaño,
es no celebrar los santos,
tan sólo los cumpleaños.
Aunque de esto no me extraño;
son los de hoy nombres de espanto
que explicarían el llanto
del neófito ante el baño
bautismal. Pero entretanto
conservamos todavía,
y que sea por muchos años,
la memoria de unos días
de los que la mayoría
guardamos como oro en paño
la costumbre, y yo diría
que hasta la galantería
incluso del más huraño,
de felicitarle a una tía,
a un amigo, a un extraño,
a tus padres, a las crías,
la onomástica del día,
que una al año no hace daño.
De Pepes no hay carestía,
Antonios quién no tendría,
los Manolos un rebaño
y Juanes en demasía.
Éstos, y, por no alargarme
y se harten y se larguen,
el surtido de Marías.
Y entre todas, la del Carmen.
Felicitar yo querría
a las Menchus y las Mamen,
a Carmela y Mari Carmen.
Y como una letanía,
la militante beatería
a la reina de los mares,
que también de ella es el día
le dan hoy con alegría
dobles felicitaciones
pues ya tienen más razones
que la fecha escueta y fría.
Porque si mal no recuerdo
un decreto de Alcaldía
ya la sumó a los patrones
San Bernabé y San Pedro.
Siempre en la cofa vigía,
cofrade en la Cofradía,
capitana en Capitanía,
ser patrona ahora del pueblo
hace de los marbelleros
su leva de marineros
y a ella patrón de marinería.
Y desde esa jefatura
le piden los de bajura
que ejerza su tutelaje
sobre todas las criaturas
que en bonanza u oleaje,
altamar o el resbajale,
capear saben con coraje
a ese toro de Miura.
Dales buena singladura,
bien trincado el cordelaje
en la inhiesta arboladura,
arribada feliz de viaje,
por la amura buen anclaje
y como todo el que trabaje
vivir puedan con holgura.
Y ustedes, pues no me rajen
del precio de las capturas
reclamando baratura
cuando al chiringuito bajen
y sin mancharse ni el traje
se pongan bien de fritura.

                                                Agustín Casado

jueves, 19 de julio de 2018

Cierros de la Alameda (Agustín Casado)


Párpados de cristal y de madera,
mirar de las fachadas, su vitrina,
palcos al teatro de las aceras,
cierros que se abren a la vuelta de la esquina.

Cofa del vigía de la avenida,
hornacina de santa, su vidriera,
garita de chismosa centinela,
muelle y andén para una despedida.

Dos siglos ya viendo pasar banderas
distintas debajo de la arboleda,
la del pollo, la de hoy consabida,

la que pinta una franja de violeta,
y, cómo no, quizás la más querida,
la blanquiazul que va a La Rosaleda.



Cierros de mirada correspondida,
ojos desde los que mirar la vida
que del brazo pasea por la Alameda

Ilustración y texto: Agustín Casado

jueves, 1 de marzo de 2018

Esto es carnaval (Pregón del Carnaval de Marbella 2018, a cargo de Agustín Casado)



Marbellíes, marbelleros,
marbellenses, marbellanos,
niños, jóvenes y ancianos,
tripartitos y peperos,
vecinos y forasteros,
amigos todos, paisanos,
señoras y caballeros,
lo primero es lo primero
y por ello de antemano
dejarles bien claro quiero
que a este humilde ser humano
marbellí y malacitano
se le está viendo el plumero
más contento que un marrano
en un charco el puñetero,
disfrutar como un enano,
es porque hacer de pregonero
de follón tan campechano
tan cachondo, tan cercano
como el lío carnavalero
no se compra con dinero
y no se presume en vano.
Un cagazo tengo empero.
Por no cometer la afrenta
que carguen luego en mi cuenta
de no haberme presentado
aquí, amigos, se presenta
ante ustedes destocado
este su Agustín Casado
cerca ya de los setenta,
que aunque sean demasiados
dice no los aparenta
porque aún tiene a la parienta
(tal es su civil estado,
y su apellido documenta)
con los nervios desatados
cada vez que alborotado
con notable ahínco intenta,
viejo verde redomado,
que alguna dama consienta
en mostrarse un poco atenta
con este fauno larvado,
sátiro despendolado.
(¿Verde dije? ¡Pura menta!
Quedan pues así avisados
y no me tomen en cuenta
si en estas carnestolendas
andando por los tejados
junto a Sabina me encuentran
buscando gatas a tientas
de gato ambos disfrazados)
Soy poeta y dibujante
y aunque no de los mejores
por no echarme ya más flores,
como poeta lo bastante
para que estos versos glosen
nuestra fiesta más galante.
Pero es como dibujante
que este menda y los autores
de esas letrillas chispeantes,
quien las toca y sus cantores
podemos decir, señores,
somos más que semejantes.
Y es que ante injusticia tanta
que este pobre mundo aguanta,
ante tontería cuanta
como tenemos delante,
tu ingenio se solivianta
y mi lápiz se levanta.
Yo canto lápiz mediante,
tú pintas con la garganta.
Más que cantar doy el cante,
que cantando soy un manta.
Si en vez de esta voz tuviera
el quejío de Camarón,
si de Cái el Pericón
en vez de Agustín yo fuera.
Si supiera tan siquiera
como saben aquí tos
con la prima y el bordón
hacer las penas ligeras,
ya habría dao con la manera
de que este mi pregón
resultara una actuación
en clave carnavalera.
Pero va a ser que no,
porque esta voz cazallera,
y así, sin compás ni son,
lo que hace es dar el tostón
y no hacer como quisiera
la cosita llevadera,
que ni cuplé vacilón,
ni tangos p’al corazón,
ni chirigotas siquiera,
o una bonita habanera
ni el popurrí resultón.
Creo que esta presentación
va a salir por peteneras.
Estos años el pregón
no ha sido cosa cualquiera:
Los De Lola, Miguel Vera,
Rebolo o El Ventolera,
Ángel Rielo el muy cabrón,
que subían esa escalera
y antes de empezar siquiera
ya tenían armao el follón,
el lío y la polvareda,
el taco y la pelotera
porque hacían una actuación,
una gala, una función,
unos bolos, lo que fuera.
Yo carezco de ese don,
no les llego ni a las suelas.
Y canto p’al paredón,
mas pongo a contribución
esta humilde cantinela,
dos piropos por si cuela,
mis ganas y el corazón;
verán qué bonitos son
y cómo al final les suena,
que además no tengo abuela.
Quiero yo a continuación
explicarles sin rodeos
la receta del caldeo
que empieza en este pregón.
Veintitrés ingredientes, creo,
que les digo del tirón:
Guasa, broma, cachondeo,
chacota, vacile, chufla,
chiste, chanza, pitorreo,
coña, sorna, befa, burla,
escarnio y recochineo,
sátira y caricatura,
mofa, cuchufleta, pulla,
risión, rechifla, choteo.
Carnaval, armando bulla
y que se mueran los feos
(…)
(y yo me cago’n la tuya)
(((Disculpen, es mi cuñao,
que es más feo aun que yo
y anda el pobre algo jodido.
Por eso cuando ha escuchao
como tos habéis oído
el que se mueran los feos
se habrá mosqueado y creo
se ha dado por aludido.
Marbelleros, yo les pido
un carnaval sin mosqueos)))
Hagamos de este escenario
lo que es un salón de plenos
y ahora mismo convoquemos
aquí pleno extraordinario
que se enteren lo que es bueno,
deslenguado y libertario
y que fe dé el secretario
que de aquí no nos movemos,
con horario y calendario,
hasta que no proclamemos
los ganadores supremos
de este concurso anuario
de agrupaciones. Votemos
el talento literario,
el cachondo vestuario,
y que aquí a teatro lleno
de uno u otro partidarios
todos juntos demostremos
que las penas lo son menos
disfrutando del muestrario
de gracia y de cante güeno
que nos traen grupos tan varios,
con respeto al adversario
y sin fistros duodenos.
Yo les digo, panfletario,
al sociata y al pepero,
a los que la autonomía
quieren para su San Pedro,
a los chicos comuneros
del amigo Miguel Díaz
y a los pobres podemeros
si aún existen de hoy al día,
a todos decirles quiero
pues eso, lo que os decía,
que estamos hasta lo güevos
(perdón por la picardía)
de pactos de sacristía,
de traidores y embusteros
de políticos arteros
siempre hablando de dinero,
que aunque sea por cuatro días
¡el Dios Momo a la alcaldía
y los Ángeles al cielo!
Medio duende, medio gnomo
y un golfo de tomo y lomo,
algo de alcalde tendría
nuestro amigo aquí el Dios Momo.
Él en la portavocía
de seguro traería
alegría al salón de plenos.
Carnaval es garantía
de reírnos de febrero.
Mejor que eso todavía:
que si lo elegís espero
firme un edicto, el primero,
en el que se dispondría
-y a ver quién le pone un pero-
que de otras concejalías
que no son más que sangría
de posibles y dinero,
aquellos-duros-antiguos
que-tanto-en-Cái-dieron-que-hablar
al de Fiestas se darían,
departamento señero
que en momento tan festero
no veas cómo le vendrían
para darle una subía
a estos premios tan austeros
mejorando su cuantía.
¡Espíritu de La Pepa
aquí en nuestra Bajadilla!
Marbella de pura cepa,
más cerca está que se sepa
de Cádiz que no Sevilla.
Advertiros debo ahora,
y disculpadme que insista,
que si veis por Marbella
dos venus encantadoras,
ni estáis malos de la vista
ni es culpa de la botella.
Una es la patinadora
que en bronce esculpió el artista,
fría, dura, verde ella.
Y la otra una señora
de portada de revista
que es del Carnaval la estrella,
nuestra venus triunfadora,
la reina y protagonista,
simpática, joven, bella,
a la que este fauno adora
enamorao y fetichista
con sus ninfas de doncella.
(Mejor pongo punto en boca,
no me acusen de machista
y me encuentre una querella)
Quiere ahora el pregonero
amparándose en su fuero
desde su pobre oratoria
pregonar a la memoria
y en homenaje sincero
a quienes nos precedieron,
a los que hicieron historia
con su entera trayectoria
en la historia de este pueblo.
La primera, obligatoria,
para los que se nos fueron:
Faíto y El Extranjero,
Triana y su vis irrisoria,
y otros más que en el tintero
olvido una dedicatoria
para nada mortuoria
que a estas horas en el cielo
la juerga ha de ser notoria.
Fue la risa su consuelo
que con ellos no iba el duelo
y ahora aquello sí es la gloria.
Si la juerga coge vuelo
el cielo revolucionan
con sus coplillas burlonas
y tirao por los suelos
hasta Dios se descojona.
De los de hoy y no de antaño,
y que tarden muchos años
en sumarse a esa jarana,
Agüita, Cecilla, El Bana,
aquel Pino, este Butano
o poetas del tamaño
de Guillén o Javi Raya,
y sin bajar un peldaño,
Bola, Josemi, El Pirata,
Germán, Alcalá y el baño
de gloria que Moya y Vera
hará ahora unos diez años
en el Falla se nos dieran
colocando su bandera
en las semis. No es extraño
que el bombazo repitieran
y guarden como oro en paño
la memoria de su gesta.
Disculpadme si ahora aludo
a vuestra insignia, ese escudo
que dibujó en un papel
modesto, blanco, desnudo
este amigo que aquí ven
y que treinta años después
tocada por el Rey Midas
vuelve en oro convertida
a colgarse en la solapa
y lucir en la pechera
de gente tan buena y guapa
como es la carnavalera.
Los artistas ya mentados,
más la Chipi Maldonado,
Antonio Sánchez, Pernía
desde su concejalía
de Fiestas aquellos días
y ahora su funcionariado
tan eficaz y enrollado
a la espera se les una
hoy don Vicente Laguna
la lucen con todo honor.
Yo les pido por favor
-y diréis qué cara dura-
que, padre de la criatura,
consideréis a lo mejor
un día la candidatura de
La Tanque y la Toñi, esos dos soles,
y ese sol de Marisol,
que eran carnaval en flor,
tres reinas de corazones,
buscadoras de otro amor.
Cantaban a viva voz,
de ellas mismas se supone,
que ni gays ni cojones,
que ellos eran maricones
y por la gracia de Dios.
Sonadas sus actuaciones,
todo el carnaval a brincos,
se ganaron el respeto
y mi afecto más completo
trabajando con ahínco.
Menos pa jugar al teto
o al ciento cincuenta y cinco;
ya sabéis, cómo la meto;
¿recordáis?, dónde la hinco.
Carnavalero valiente,
chirigotero decente,
no sé bien si eres consciente
que no son tan sólo gracias,
ni unas risas simplemente
tus títeres y acrobacias;
ese tu ingenio y tu audacia
timbre son de democracia.
Que yo he visto a aquella gente,
suspicaz aristocracia
y dictadores mayormente,
prohibir por indecente
vuestra aguda perspicacia,
vuestra cancioncilla hiriente
enterrando en burocracia
cualquier intentona hacia
una fiesta que comente
su injusticia y su falacia.
Y por eso yo querría
afirmar que el que hoy en día
se fomente y se respete
esta vuestra algarabía
desde aquel setenta y siete
enterrao ya el cabroncete,
más que na se debería
a gente como Pernía,
entonces Pepe Cohetes,
que maldita si le hacía
gracia alguna el remoquete.
Al artista del cartel,
ese grito en la pared
que yo mismo di dos veces
cuando se hacía a pincel.
Ese grito de papel
que al artista lo enaltece,
que nuestro aplauso merece
y que tres hurras por él.
Y ahora tengo aquí un problema;
que al dar forma de poema,
-perdonen si les aburro-
a este pregón por sistema
me encuentro con el dilema
que por más que lo discurro
se me rompen los esquemas
pues toca mentar a Curro,
y mire usté que faena,
sólo me rima con churro,
y con burro, y con cazurro…
y, la verdad, no es el tema.
Digamos, señor Román,
que en ningún exceso incurro
si afirmo, grito o susurro
que usté es medio carnaval.
No será el mejor del mundo
este nuestro carnaval.
Es posible que quizás
ni tan siquiera el segundo,
pero yo afirmo rotundo
no tiene en Marbella igual
¿Y sabéis en qué me fundo?
El de Venecia elegante
mas también un poco añejo.
¿Sambeiros y bandeirantes?
Yo me Río de Janeiro.
¿Notting Hill? No lo aconsejo,
ya tuvimos Gil bastante.
Carga con un elefante
la reina de los festejos
de Tenerife, qué aguante.
Nueva Orleans nos queda lejos
como lejos queda Gante.
No tengamos ni un complejo
y lo nuestro por delante.
Que sea Cádiz el espejo
y nosotros su reflejo,
que es cuestión de buen talante,
no grosero y sí picante,
de un derroche de gracejo
en esas voces vibrantes
que nos cuentan con su cante
las golfás de los golfantes,
los mangues de los mangantes
y la vida, eso tan viejo.
Y que fantasía mediante,
pasacalles y cortejos,
cabalgatas y festejos
al mundo dejen perplejo
con sus disfraces brillantes,
con sus tipos hilarantes,
usease descojonantes
Y si precisan consejo
pregunten a Antonio Sánchez,
en Carnaval un pendejo,
el más loco de los sastres.
¿O es más bien Antonio Gadchet
por sus disfraces gadchetos?
Pa’que no lo coja a uno
la cuaresma y el ayuno
que llegan en acabadas
aquestas carnavaladas
canino, flaco y hambruno,
una buena chorizada
es de lo más oportuno,
sin que tenga que ver nada
con nuestra Gran Chorizada
lo que entendieron algunos
de trincar la caja y jumo.
Y si viene algún cenizo
a deciros que el chorizo
malo es p’al colesterol
os podéis poner castizos
y decir nanay, que no.
Si acaso pa’l que los trincha,
malos pa’l que los pincha
el tío de dos en dos,
mas no pa’l colesterol,
que el colesterol se hincha.
Y si de gastronomía
festera y carnavalera
en agradable juntera
hablamos para estos días,
con la cerveza bien fría
y si no a fuerza’sangría,
decidme quién no quisiera
con nuestra peña nochera
disfrutar su cortesía
marenga y mejillonera.
Lo que se come se cría
o eso dicen, se supone…
Chorizos y mejillones.
Mejillones y chorizo…
yo seré un guarro enfermizo
pero cómo me lo pones;
pa subirte los colores
y dejar de estar pajizo.
Hazte el sábado un favor,
el desfile del humor,
que es el único desfile
que por no tener fusiles,
zetme ni kalashnikov,
uniformes ni misiles
debería haber en la Tierra.
Sin más armas que el vacile
de esta armada de civiles
con sus coplillas gamberras
puteando a los ediles,
a corchetes y alguaciles,
pasándose por la piedra
lo que en esta vida perra
intenciones traiga hostiles.
¡Haz el humor, no la guerra,
como hacen los valientes!
Yo, sin ser irreverente,
os anuncio, buena gente,
que nos ha resucitado
nuestra sardina yacente,
porque muerto y enterrado
como era procedente
el pescao tan ricamente
a las brasas espetado
de la sardina doliente
en el carnaval pasado,
el milagro se ha operado
de que vuelva de la muerte.
Nuestra fe se ha confirmado,
¡aleluya, aleluya!,
que otra vez vamos de bulla,
de entierro solemnemente
y de velorio animado,
ella de cuerpo presente,
pa darlo por terminado,
de moraga desmadrados
hasta el carnaval siguiente.
Confeti, pitos de caña,
matasuegras, serpentinas…
No se habrá visto en España
un entierro con tamaña
alegría en la compaña
que el nuestro de la sardina.
Y cuando todo haya acabao,
los chiquillos reventaos,
tú en tu casa ya quitaos
la careta y el disfraz,
calentitos y enferiaos
y creas no estar pa’na,
dale aún una alegría
a ese cuerpo por solaz,
para rematar el día,
(((mira, niño, pa otro lao)))
que no puedo yo explicarme
cómo pueden ser pecao
los pecaos de la carne
(de la carne o del pescao)
cuando te hierve la sangre
al galope por las venas,
es Marbella una verbena,
carnaval y fuera penas,
el amor perdió las bridas
y todo a tu alrededor convida
a hacer de esta carnavalera
un homenaje a la vida.
Si no s’echaron ya una siesta,
que se den un fin de fiesta
el soltero, el ennoviao,
el que vive arrejuntao,
el que espera en carnavales
 el amor enamorao,
el alegre divorciao,
el felizmente casao,
el que ama como siente
y no le importa que se note:
uno y una como siempre
o, si así le hace tilín,
pues bigote con bigote,
carmín contra carmín.
Aunque este que les habla,
pa’servirles Agustín,
y que en un abracadabra
hoy querría ser Arlequín,
no le ve el gustirrinín,
les empeña su palabra,
en besar a un puercoespín.
Dicho queda, oído barra.
Matándome está la sed
y es por eso esta afonía.
Conque de parla está bien,
tiempo es ya de bulerías
y que rompamos en fiesta,
que total son cuatro días,
que no hay tierra como esta
y la ley aquí es la juerga.
De La Concha hasta la playa,
de San Pedro hasta Las Chapas
carnavales pata negra,
gente buena, gente guapa
como no la hay en el mapa
y que hasta un entierro alegra.
Vivamos por alegrías
y dejaros de monsergas.
Y en la mejor compañía
al teatro con la fresca
que disfrutar de la fiesta
no es ninguna tontería.
Obligación yo diría
en época como esta,
tan joía, tan funesta
y en mitad de la crujía.
Comparsas y chirigotas,
la verdad siempre en la boca
para no callarse na,
en la cara el antifaz,
mas con el alma en pelotas
y el corazón sin disfraz,
guasa, broma, cachondeo,
chacota, vacile, chufla,
chiste, chanza, pitorreo,
coña, sorna, befa, burla,
escarnio, recochineo,
sátira y caricatura,
mofa, cuchufleta, pulla,
risión, rechifla, choteo.
Carnaval, armando bulla
y que empiece el bombardeo.
Pero antes de que concluya,
no me seáis gente capulla;
yo os invito ahora a gritar
y llegue el grito a las estrellas,
al espacio sideral
o toavía más p’arriba,
¡Viva Marbella!
(((¡Viva!)))
¡Viva el carnaval!
(((¡Viva!)))

…Y si en viendo tanta gracia
a un nota de otra galaxia
le diera por preguntar
que esto qué’s’lo que e
le debéis de responder,
le podéis de contestar,
pos pisha, pos qué va sé,
¡esto es… carnaval!