miércoles, 21 de agosto de 2019

El corazón de las tinieblas


Con extrema cautela
mi hipopótamo y yo
nos fuimos adentrando por los vastos
territorios hostiles de la Feria del Libro.
No era Vietnam, es cierto,
pero, por el calor y la humedad reinantes,
hubiéramos jurado
haber visto mil veces
cruzando la frontera
con la neutral Camboya al capitán
Willard con la misión
de darle caza a Kurtz
y destriparlo como si de un buey se tratase.
Pero estábamos lejos de la jungla.
No obstante no faltaban
ni el napalm ni el The End amenizando
el insufrible evento.
También había y en qué número
un sinfín de enemigos
armados con sus plumas
de firmar ejemplares
y venderte la moto como suya
cuando era un patinete
armado por un negro.
Jamás habíamos visto
tantas fuerzas hostiles:
cantantes, futbolístas,
políticos, payasos, tertulianos,
nazis, presentadores
de programas concurso
y otros reality shows
emitidos a diario en las cadenas
teleinvasivas patrias
y etcétera y etcétera y etcétera
—nos llevaría las siete
vidas de siete gatos
elevadas a siete
enumerar a tanto
impostor pertrechado
de plumas y bolígrafos
con mira telescópica.
Estuvimos a punto
de que nos descubriesen
en —perdimos la cuenta—
innúmeras y muy comprometidas
ocasiones. Fue tanto
el estrés, que sufrí
un brote de soriasis
en tanto mi hipopótamo
perdía en unas horas
94 kilos.
Pensamos acudir al Cucaracha
para que nos echase
una mano y así
salir de tanto apuro.
Afortunadamente el coronel
Kurtz aún seguía vivo
y nos comunicó que el Cucaracha
andaba retirado
gracias a un bien pagado
y exitoso best seller
acerca de las raras costumbres sexuales
de la araña peluda de Tanzania.
No hemos visto después
de tan afortunado
e inesperado encuentro
a fuerza amiga alguna.
Apenas ya nos quedan esperanzas
de escapar de este infierno;
mi hipopótamo empieza
a delirar y yo, oh, Dios mío,
no me siento las piernas.
Si alguien lee estas palabras
que he escrito con mi sangre,
será que habremos muerto.
Pero si conseguimos
escapar, mi caballo
del río  Nilo y yo
nos hemos conjurado
para no volver nunca
a este tipo de ferias.
Así que el año próximo,
en cuerpo y alma o modo
fantasma, buscaremos
algo relacionado
con Marlon Brando y Coppola.

1 comentario:

Carlos dijo...

Dimelo a mi. Ferias del libro para vender best sellers propios i importados. Y nada más...