jueves, 2 de febrero de 2017

Literhartura


(Bodrio-poema prodemocrático)

Seamos justos: no son
estos tan malos tiempos
en lo tocante a la literatura.
Es cierto, a qué negarlo,
que basta un zapatazo en una alfombra
para que, a modo de ácaros,
se eleven en el aire, saturándolo,
poetas y narradores a patadas,
de los cuales son pocos
los que gozan de cierta calidad literaria.
Podríamos llamar a este fenómeno
—aunque a decir verdad, muy a menudo,
resulte irrespirable—,
democratización
de las letras. Y a nadie
le quepa duda alguna de que toda
expresión democrática supone,
por exiguo que sea, un saldo favorable,
ni de que los sujetos
—por poner un ejemplo—
con más de medio siglo a las espaldas
y unos kilos de más, como este que suscribe,
tenemos el derecho, ¡y ante público!
—un primo, la cuñada y, cómo no, los árbitros—,
a echar de cuando en cuando,
un partido de fútbol.
Y si un día, como el burro
aquel que, tan suertudo, hizo sonar la flauta,
damos un taconazo afortunado
y, al igual que Ronaldo
o Messi —que no quiero
llegar a enemistarme con ninguna
de nuestras dos más grandes patrióticas hinchadas—
acabamos, junto con los patricios,
jugando unos minutos de una final de Champions
—¡ole nuestros cojones!—,
miel de romero y brezo sobre hojuelas.