miércoles, 22 de febrero de 2017

Bodrio-nocturno


"Per tutti la morte ha uno sguardo."

Cesare Pavese

No sé qué pollas hago aquí ni dónde estoy,
pero me anega de desasosiego
la oscuridad sin término que frena
mi andadura en la nieve —un simulacro—
y sepulta las huellas de mi fe a la deriva
bajo la gruesa losa de los años perdidos
en páramos sin aire ni lugar en los mapas.
Cómo anhelo escapar de las zarpas viscosas
de esta noche de yeso, hallar la luz
de un último suspiro susurrando
sus dudas al oído de un rescoldo
de pútrida esperanza.
Mas no han comparecido las estrellas
ni la luna a la cita
que nunca concertaron la seda y la crisálida,
y un coro de alimañas mitológicas
derruye con el roce de sus élitros
las quejas inaudibles del murciélago
que pugna sin aliento, a alma hecha añicos,
por desnudar los códigos que inflaman
de espinas las metáforas.
¿Cómo escapar del laberinto, es imposible,
cuando se alberga, mudo como un virus,
en la aorta agostada donde abrevaba el cántico?
En la noche otra noche
más oscura y sin sueños
aguarda agazapada a que el cautivo
de sí mismo tropiece con los ojos
de la última mirada.

3 comentarios:

María dijo...

Voy a tener que terminar por darte una paliza ( en letras, si insistes en llamar a estas bellezas tuyas bodrios)
No sé si tu nivel de autoexigencia es superior a lo normal o que eres la modestia con patas pero particularmente este poema que acabo de leerte me parece de una belleza inmensa... dolorida, casi parece que aúlla y si siento eso es que no es ningún bodrio... TRANSMITE directo a tuétano.
Siempre hay esperanza los que más sufren del mundo no la pierden así que nosotros tampoco ; )

Gracias, de corazón .. ojalá mi criterio tuviera algún valor para que te convencieras de que de bodrio nada!


Muchos besos!

El Éxodo dijo...

Gracias a ti, María. Mis poemas son como los de otros muchos, nada del otro mundo. Y así lo asumo. Otros se piensan que son la polla en verso. Y no. La humildad nos hace humanos. La soberbia, dioses. Y los dioses no existen. Lo de la paliza mejor lo cambiamos por unas cervezas. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Post romántico en una sociedad global, busca propio lenguaje íntimo