sábado, 18 de febrero de 2017

Crónicas del Régimen (20): Especial sobre la sentencia del caso Nóos


Agencia ERRE QUE ERRE.

Teletipo de urgencia

Había muchos que ya la daban por muerta. Pero una fotografía enviada ayer mismo a nuestra redacción de manera anónima por un temerario fotógrafo aficionado, ha venido a demostrar que tan sólo se encuentra retenida en algún lugar desconocido. Y aquí la tienen, en la fotografía superior: la Justicia española. ¿Ánde andará?

BONUS TRACKS

Lo imposible

Desde ayer, sí que sí, los encargados de, presuntamente, impartir justicia en Esperpentaña, se merecen que les hagamos la ola.

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Un individuo ha sido condenado por un juzgado de Salamanca a pagar una multa de 180 euracos por haber dedicado una peineta a la Virgen de Valdejimena. Es decir, a un muñeco. ¿O no? Os prometo por el futuro de las pensiones que no es coña. Es más, la fiscalía, en principio, había solicitado para el tan irreverente hereje, dos meses de prisión o seis de multa, pero al haber quedado acreditado, según dicen, que la peineta iba dirigida al cura, que es un señor de carne y huesos, en lugar de a la sagrada imagen, que supongo de madera, la condena se ha visto así reducida respecto a la petición de la muy católica, apostólica y romana fiscalía. Pero en verdad os digo, hermanos, que si la jodida peineta la hubiese perpetrado la ignara Cris, como mínimo la beatifican.

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Lo peor no ha sido la, en cualquier caso esperada, tan nauseabunda, aberrante, cómplice y cobarde sentencia judicial de risa por no llorar que nos hemos tenido que comer con papas crudas. No, lo peor ha sido el repugnante postre que nos han servido los neonacionalcatolicistas del totalitarista bipartidismo patrio, alabando la independencia de la justicia en España, la separación de poderes y no sé qué otras supuestas virtudes de nuestra ilusoria democracia que, al igual que esta, tan sólo existen en su delirios saturados de peyote o en sus abultados estómagos agradecidos que arrastran como gusanos camino de las puertas giratorias. ¡A LA MIERDA, JODER, A LA MIERDA¡

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Al fin he comprendido porque siempre he sido tan fan de aquellas sesudas canciones de Enrique y Ana. ¡Eran premonitorias!

Es la Infanta, es la Infanta
muy honrada y nunca manga.
Más que Infanta, es una santa,
la tangó el Urdangarín.
Es la Infanta, es la Infanta
por idiota, inmaculada,
y ha de ser exonerada
según dice un tribunal.


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En Esperpentaña, en lugar de justicia, habría que llamarla justita.