sábado, 10 de abril de 2010

Ratas


Qué triste, qué alienante
Haber quedado en esto.
En sombra que, tras siglos evitándote,
Por mera coincidencia que deploras,
Se cruza con tu luz por los pasillos,
Tiznando sus pupilas de impotencia
Al, lúgubre, mirarte de soslayo;
En máscara callada, seria y fría,
Tratando de evitar a duras penas
Que fluyan de las grietas que la arruinan
Las aguas salitrosas del espanto;
En grito que se queda en la garganta
Clavando sus espinas en los sueños,
Castrándolos pudriéndolos ahogándolos;
En resto abandonado en las cloacas,
Comido por las nauseas del destiempo;
En súplica incapaz, milagro roto.

2 comentarios:

Marisa Peña dijo...

"comido por las nauseas del destiempo"...Impactante, desolador y muy muy bueno.Un abrazo

SantiagoPabloRomero dijo...

Son sobrevivientes
Toman todo
Se crecen
Pululan codo con codo
Llenan su espacio
De propio aroma pestilente.
Contrólalas
Es imposible erradicarlas.

Cuídate, ponte la antirrábica.
un abrazo,León.