domingo, 8 de julio de 2018

Caperucita coja


Nunca nadie llegaría a imaginarlo, pero aquel esguince de tobillo resultó del todo providencial.

1 comentario:

Carlos dijo...

Ya van media docena de caperucitas rojas en tus relatos, algo de erótico y morboso te genera este cuento de la infancia, por alguna oscura razón