jueves, 1 de septiembre de 2016

La Tabla de la Ley

Tan sólo el sexo
nos ofrece una endeble
tabla a la que agarrarnos
en la mar sin orillas
de nuestra intrascendencia.


(Debieran los chamanes
de toda religión
dejarse de liturgias
y absurdos mandamientos,
y organizar a diario
lascivas bacanales
para ganar adeptos.)

2 comentarios:

carlos parejo dijo...

Desde la Edad Media las autoridades permitían -haciendo la vista gorda- durante los días de carnavales el sexo libre del pueblo. Pero la vida y las relaciones humanas ¿No son algo más?

mailconraul dijo...

¿Qué te hace pensar que la lascivia no está detrás de toda religión? Hay una sexualidad reprimida que más que una tabla de salvación es una huida hacia ninguna parte, un placer generado por la insatisfacción de una mente alienada y un cielo coartado. El problema tal vez sea esa intrascendencia, ese no querer o no poder ir más allá de la "impropia" lascivia hacia la amada concupiscencia, ese lugar de liberación en el que el pecado es un dedo frugal jugando en las comisuras del alma, por no hablar de la sensualidad del amor, tan radical como una brizna de hierba.