miércoles, 11 de marzo de 2015

Disyunción copulativa

Entre el canto de un hada
y un cuento de sirenas
me quedo, no sé bien con qué quedarme:
un prodigio impostado
o unas garras rasgando
los sueños, esa pátina
de aire leve abrigando
el hondo y frío mar, la mar, la muerte.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Las hadas madrinas prefiero a las sirenas ladinas