viernes, 13 de marzo de 2015

Contra natura

Nació el amor. Pequeño,
desvalido. Lo diste
a luz ungida en sombras
al fondo de un angosto
callejón sin salida.
Lo miraste un instante
—mendicante, asustado—
y lo arrojaste igual
que a un gatito o a un hijo
no deseado nacido
como fruto del odio,
a un cubo de basura.
Pero tú —bien lo sabes,
bien lo sé— lo querías.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Efímero amor a escondidas y de incognito