viernes, 4 de noviembre de 2016

Obtusos pececillos


Obtusos pececillos
de cloaca: eso somos.
Nos muestran un gusano
de mierda y de inmediato
saltamos de cabeza
—es decir, sin cabeza
y aun con menos olfato—
a morder el anzuelo.
Y cuando, para colmo,
comprobamos que no era
más que un engaño insípido
y burdo hecho de plástico,
para no parecer
idiotas de remate
lo engullimos con una
gran sonrisa en los labios.
Y así de no ser más
que pececillos cándidos
o, en el peor de los casos,
gilipollas cum laude,
nos ganamos a pulso
el hilarante título
de idiotas al cuadrado.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Pues vaya Homo Sapiens en que nos hemos convertido con las tecnologías