lunes, 7 de noviembre de 2016

Hipocricasta


Por mucho que lo mires
con la baba caída
de autosatisfacción,
jamás conseguirás
que sane esa ceguera
necia que te define,
ni que tu ombligo deje
de ser más feo que el culo
hediondo de un babuino.
Eres y serás siempre
un triste gilipollas
comido de complejos.
Un cretino, un hipócrita
engreído y prepotente
que aparentando ser
un santo frente al público,
en las distancias cortas
no eres ni más ni menos
que una mala persona.
Es tanta tu bajeza
moral que si algún día
con todo tu apestoso
narcisismo cayeses
de cabeza al estanque,
te escupirían, ahogadas
por la náusea, sus aguas
al instante. Te compren
quienes no te conozcan.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Espero que no sea quién pienso, pobre de él si vive con ese comportamiento