jueves, 10 de noviembre de 2016

A propósito de la elección de Trump


Si algo ha quedado claro
definitivamente en la política
de los últimos tiempos
—y esto lo digo con segundas—,
con sus altos niveles de degeneración 
en la gestión de los asuntos públicos
—que ya resultan pocos
por la voracidad de los privados—,
es que los ciudadanos,
cuando llega el momento de elegir
—momento que no es más que un espejismo—
a los que deberían representarnos
en defensa de nuestros intereses
en gobiernos y cámaras legislativas,
hemos siempre de optar
entre lo menos malo y lo peor.
Lo que no está tan claro
en casi todas estas ocasiones
—repito: nada más que un espejismo—
es, de las dos opciones,
cuál es la menos mala
y qué otra la peor.

2 comentarios:

carlos parejo dijo...

Ambiguo

mailconraul dijo...

Para nada ambiguo, bastante objetivo (todo es un espejismo). Tendríamos que estar más preocupados de los lameculos europeos.