domingo, 6 de noviembre de 2016

Id a tocarle a otro el saxo


En esta parte del mundo a la que llamamos libre cuando debiéramos usar el término libertino, cada cual puede escribir de lo que se le ponga en el potorro o en la polla. Nunca censuraré, entre otras cosas porque me la pela y porque también en más o menos ocasiones también yo lo hago, a aquellos que se dedican a describir con sus letras amores perros o en almíbar o bucólicos paisajes sazonados de exóticos y melodiosos pajarillos. Pero que nadie venga a tocarme los cojones con argumentos literarios restrictivos enfocados a ensalzar la belleza de lo puro y a abominar del fango y las letrinas, en las muchas ocasiones en las que me da por escribir en verso o prosa acerca de los execrables hijos de una tal por cual que se dedican a jodernos la vida.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Libertad de expresión y respeto a los demás deberían ir unidos, o si no, conflicto gordo de besugos mordiéndose el cuello