sábado, 20 de febrero de 2016

Munificencia

En España, a la sazón y por algo, sempiterna reserva espiritual de Occidente, somos muy de despilfarrar generosidades a la hora de, con fervorosa clemencia, otorgar a nuestro prójimo el perdón por aquello que, erigiéndonos en juez y parte, consideramos sus pecados. Hasta que sacamos a relucir como argumento la ordalía, y emplazamos al presunto pecador a tener los “güevos” de atreverse a consumar sus, en nuestra opinión, actos impuros y ofensivos contra nuestra excelsa e infalible moral, en el ámbito y contexto de los más aberrantes e inhumanos de los fundamentalismos. Cómo nos gusta ponernos a la altura de los bárbaros. Y cuánto miedo da.

2 comentarios:

carlos parejo dijo...

Moral o amoral this is the question

Milena dijo...

besos

http://subefotos.com/ver/?85cd9400bdb2affd7e0353a4ae7416afo.jpg