martes, 16 de febrero de 2016

Fatum

A veces el poema,
carente, como ahora,
de poesía, es el último
e inservible recurso
de aquel que fue tratado
con la misma violencia
que los perros de Seligman.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Ante cada intolerancia, un poema de protesta