miércoles, 18 de mayo de 2016

pH ácido

Hoy, porque casi todos
somos seres humanos
con derecho al error
-que es virtud si no alcanza
categoría de vicio-
y ya hemos de lidiar con demasiados
y estúpidos complejos,
he venido a romper
una lanza en favor
de aquellos escritores
con imaginación
y osadía que, a veces,
llegan a cometer
faltas de ortografía.
Porque la perfección
se la dejo a sujetos
como Félix de Anzúa
o el tal Pérez-Reberte.

2 comentarios:

María dijo...

García Márquez da tantísimas vueltas a estos dos sobradillos que mencionas al final, que aun analfabeto perdido parecería catedrático a su lado por muy académicos que sea ambos los dos... ( es que yo cometo muchísimas faltas de ortografía .. como no voy a defender esos horrores ;)

carlos parejo dijo...

Expresar sensiblemente siempre será mejor que el tecnicismo frio y distante del señor Reverte