martes, 31 de mayo de 2016

Dónde está Wifi (2)

Luego de deambular a ver quién es el guapo que osaría estimar cuánto tiempo a la deriva por estos pagos arenosos dejados de la mano del diablo, he criado en ambos pies sendas criaturas a modo de ampollas tan voluminosas como balones de reglamento. Pero ha merecido la pena el esfuerzo. A punto de perder la esperanza, he dado con este oasis poblado por gente amable y hospitalaria. Antes que cualquier otra cosa, he tratado de averiguar si por aquí se sabía algo de Wifigenio. Pero, a falta de un idioma común, no hay modo de entenderse con los aborígenes del lugar. No obstante, por los estridentes sonidos guturales que continuamente profieren niños, adolescentes y algún que otro adulto, sé de buena tinta quién fue finalmente el ganador de la Champions. Son una mezcla del aquel aterrador mugido que emitía el tiranosaurio rey en Parque Jurásico y los gruñidos de un gorila cabreado. En fin, no hay mal que por bien no venga; ya no me duele tanto haberme perdido este otro más de tantos partidos del siglo. De momento, permaneceré aquí hasta que mis pies mejoren. Pero, pese a ser una empresa muy probablemente destinada al fracaso, en cuanto me encuentre mejor, saldré en busca de Wifiginio. Este lugar es un vergel, pero sin su compañía, “todo, todo, en el aire, en el agua, en la tierra desarraigado y ácido, descompuesto, perdido”.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Qué bien, en un oasis sin wifi y sin cobertura de móviles. Felicidades