sábado, 6 de junio de 2015

Rastreator

En esta deriva neoliberal hacia la catástrofe a la que nos han arrojado con cajas destempladas, a todo político que accediese al desempeño de un cargo público se le debería exigir por ley la suscripción obligatoria de una póliza de seguro de responsabilidad civil por daños a terceros. Y con régimen de bonificaciones y penalizaciones según el número anual de “siniestros”. Aunque, tal y como están las cosas, a más de uno le iba a salir por un pico.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Pues si, que ya está bien que todo sea conspirar, votar y engordar