miércoles, 17 de junio de 2015

PPioneros

En la España podrida de jarana y cuchufleta, el desgobierno rancio de Rajoy rajao se ha vuelto a colocar a la vanguardia, inventando el tributo antiecológico. Un desatinado mecanismo impositivo que, desincentivando mediante penalizaciones fiscales esperpénticas a todo aquel desaprensivo antipatriota que pretenda hacer las cosas con limpieza, está orientado a facilitar que los empresarios más puercos puedan continuar enmerdándolo todo para, de este modo, satisfacer su avaricia creciente y sin límites. Cosas de las puertas giratorias; supongo.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

El que no citice, aunque sea para poner energias limpias, no entra en su juego del capital imperio del mal