domingo, 21 de junio de 2015

Chiste malo


Lepero suicida liquida a su gemelo por error.

(Pido perdón a los leperos, a los suicidas, a los gemelos, a los forenses, a los liliputienses, al genio de la lámpara, a Blancanieves, a los siete enanitos menos a uno, al Koala y su cabra, a los estalinistas, a los nazis, a los que cuentan chistes malos, a los que carecen de sentido del umor, a los que desconocen el sentido del hamor, a los que se equivocan a menudo, a los que aciertan siempre o eso piensan, a los que tienen la gracia donde las avispas, a la vecina del noveno izquierda —¡está tan buena”—, a Tomás de Torquemada —en gloria esté— y sus herederos “morales”, a Andreita Fabra y sus furores uterinos, a su papi, a los afortunados en el juego que no se jalan una rosca, al mamarracho de Mario Vaquerizo y su Olvido, a los trepa, a los pelotas, a Jack the Ripper, a los de pulserita tú eres roja, tú eres gualda, medalla de la Virgen del Rocío y cuenta en Suiza, a la Bernarda, y, en general, a todo aquel que pueda haberse sentido ofendido de algún modo por desliz tan punible e imprescriptible. No sea que algún día salga de tesorero de la comunidad de vecinos y vengan a reclamármelo. “Lo siento mucho, Me he equivocado. No volverá a ocurrir.”)