viernes, 16 de enero de 2015

Ángeles


“Esto en su día fue una iglesia; aún puedo respirar el miedo y la mentira en sus rincones” –nos dijo el tío Roque. “Y ahora estamos nosotros: los demonios. O eso dirán los perros, aunque nadie en la aldea, haya escuchado aún esas historias. Pero tarde o temprano, alguien vendrá a contarlo: un delator, un judas. Y entonces les diremos a todos: somos ángeles. Y nadie nos creerá, y pereceremos. O nos haremos fuertes, y será nuestro reino, sin reyes, de este mundo, que es el único.”

Nosotros no entendíamos. Y el tío Roque nunca más volvió a mencionarlo. Pero de madrugada, en sueños, abríamos las alas y volábamos entre hadas y luciérnagas. Por si venía el delator, el judas. Para estar preparados.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Relato de tintes satánicos, de ángeles satánicos claro. Pero también hay otros como Vicente Ferrer y cia que son nuestros angeles seráficos en la tierra