sábado, 2 de agosto de 2014

Oipocsodielac

En el caleidoscopio
de mi verbo no esperes
un turbión de colores
girando en torno a un centro
—menos aún que sean cálidos.
Mi verbo es el reflejo
del mundo y mis adentros,
una escala de grises
—sermón en el desierto—
sin centro, fríos, en vano.


Fotografía: Kazuhiko Kawahara

1 comentario:

carlos parejo dijo...

El poeta puede tener una tristura fria por el gris mundo que le rodea, pero nunca el corazón...