martes, 19 de agosto de 2014

Coma etílico

Cuando, aún de madrugada, despertó
la, hasta entonces feliz
como una codorniz,
cucaracha doméstica,
se había transmudado
en un ser espantoso.
¿Seré un hombre o un oso?
–se preguntó, aturdida,
al verse en el espejo.
Eres Gregorio Samsa
–respondió el dinosaurio,
que aún estaba allí.
Gregorio, que en sus tiempos
de insecto había leído
a Kafka y conocía
bien lo que era un proceso,
no pudo soportarlo,
y se quitó la vida
tragando seis botellas
de bourbon de Kentucky
–el líquido incluido.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Escapada al superrealismo doméstico en clave poética, muy interesante