domingo, 10 de agosto de 2014

Apostasía del Parnaso

¿En qué lugar recóndito 
se halla ubicado el útero 
que da a luz el poema? 
No sabría decirlo —y quién podría. 
Pero si acaso hubiese 
de apostar —como siempre, 
aun logrando hacer pleno, 
abonado al fracaso—, 
lo haría por el vacío. 
Por eso es la poesía 
un asombro, el prodigio 
más palpable y análogo 
a aquel gran estallido 
cuyo origen hoy día 
aún atribuye el hombre
a deidades omnímodas.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Yo creia que eran esas diosas llamadas "musas" las que nos inspiraban