miércoles, 16 de julio de 2014

Llueve

Ya no te necesito.
No pienses que, por ello,
dejé de echarte en falta
o que me mueve el odio
o, aun peor, el desprecio.
Es sólo que los muertos
sólo necesitamos
un trozo de tierrita en el subsuelo
en el que guarecer nuestra osamenta
del peso del amor
y del paso del tiempo
rubricando el olvido.
No obstante, en ocasiones,
cuando llueve
y el agua cala y besa el hueco lóbrego
donde antaño estuvieran
anhelantes los labios,
llego a soñarme Lázaro
aguardando tu voz
llamándome de nuevo
al deseo y la vida.
Y entonces me revuelvo
de dolor en el lodo
y, a fin de no sentirme
aun más muerto, repito,
hasta alcanzar la calma
precaria y pusilánime
de la resignación:
“Ya no te necesito”.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Poema muy sugerente y expresivo prerafaeliano, donde Lázaro resucita cuando llueve al calarse de los amores pasados que aun le pesan pese al paso del olvido.