sábado, 19 de julio de 2014

Elegía

No hay nada más que tú
que fuiste sólo un sueño.
Pero los sueños, ¡ay!,
—ya lo soñó y lo dijo
Calderón desde el puente
de su Nautilus— son,
como lloró Manrique,
un mar sin corazón,
y yo soy un León
de tierra despertando
sin Barca en el abismo.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Qué añejo parece el texto escrito a mano, como un incunable de la biblioteca nacional