domingo, 9 de julio de 2017

Después de la carcoma

Hubo un tiempo en que los hombres, a fin de liberarse de sus miedos, buscaban un claro en la espesura de la fronda para poder dormir plácidamente iluminados por la luna. Son pocas las cosas que recuerdo de aquel entonces; hace tanto. Pero nunca olvidaré la noche en que los comensales del lamento soltaron la carcoma. Hoy tan sólo buscamos la sombra moribunda de los últimos sauces, con la esperanza vana de poder escapar por un instante del fuego del insomnio y el dedo acusador de nuestra propia cobardía.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Relato misterioso, como del Génesis de San Juan