martes, 19 de julio de 2016

Hay un Pokemon Go de los cojones...

Hay un Pokemon Go de los cojones
atrincherado en mi cocina. Cómo
puñetas ha llegado
hasta aquí ni lo sé
ni me importa un carajo,
pero tengo que echarlo a cualquier precio.
Y ahora más que nunca:
ha mutado, el cabrón, en Bob Esponja
y lo mismo que una jodida esponja,
me cago en los dibujos animados
del país del sol naciente,
se está bebiendo toda mi cerveza.
Y qué tiempos aquellos, cómo los echo en falta,
cuando con la canícula,
venían a atrincherarse en mi cocina,
en lugar de esta plaga adicta al lúpulo,
la hormiga, la polilla
y hasta la cucaracha.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Los pockemon asustan menos y entretienen más, aunque no sé que falta nos hacen para vivir en paz