martes, 15 de septiembre de 2015

Nocturno

Mañana saldrá el sol 
de nuevo aun cuando el denso
sudario de la bruma
perpetua que amortaja
la ciénaga en que yacen
inermes los espectros
de los sueños, se funda
a las pupilas turbias
del futuro y las seque
como a una flor nacida
de un aguacero efímero
en la sed del desierto.
Mañana saldrá el sol
―o no― sobre la ciénaga.

(certidumbre)

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Va surgiendo un nuevo ciclo de la sed del desierto