sábado, 5 de septiembre de 2015

Desesperanza

Tras reducir el tiempo
a polvo los escarpes,
dejando en su lugar
una planicie abierta
al horizonte, el hombre
miró sus pies gastados
y, dejando caer
los párpados, se dio
mansamente a las sombras.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Entre sombras de lo que se quiere ser transcurre la vida