sábado, 25 de julio de 2015

Testimonio


No queda ni un mendrugo
de luz en el aljibe
lustral.

             Bebe tu sombra
reflejada en las aguas
del espejo y recuerda
que estás hecha a su imagen
y semejanza:
                        oscura
ilusión que, agotada
la luz, no ha de dejar
huella alguna.

                          Ahora ven
y mírate en mis ojos
mientras sacias tu sed
terminal con la sangre
de mis sueños de azogue.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Quién es quién. Misterioso poema