sábado, 25 de julio de 2015

Náufrago


Ebrio de sed y viento
se abandona al sosiego prematuro
que otorga la renuncia,
sumiendo el horizonte en un sudario
tejido ―araña y bálsamo― de espuma
sin fe y algas de olvido.

Sin nada por pedir, se da a lo cóncavo
del abismo y la noche.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Parece un héroe romántico perdido en la contemporaneidad