miércoles, 20 de mayo de 2015

Corrupción en España: más allá de Pi

Cuando en España oímos hablar de corrupción, enseguida nos vienen a la mente nombres como Bárcenas o Urdangarín, o casos como los de los ERE y los cursos de formación en Andalucía, la Gurtel y un tan largo etcétera, que a algunos se nos empieza ya a antojar interminable. Como el número Pi. Y, pese a estar ya tan acostumbrados a ello, todavía a veces nos sorprendemos exclamando “qué barbaridad”. Pues sí, qué barbaridad. Pero con tal exclamación nos quedamos muy cortos. Porque todos los casos citados y por citar no son más que la punta del iceberg de la corrupción, y, bajo la superficie de esas aguas revueltas ganancia de puñeteros embaucadores, enmascarada, se halla la otra corrupción, la gran corrupción, la madre de todas las corrupciones y hasta del cordero. Un bloque de hielo tan descomunal y nocivo, que ya hace tiempo echó a pique el Titanic de lo que nunca llegó a ser en España plena democracia. Esa gran corrupción cuyo mayor exponente hasta la fecha ha sido la modificación del artículo 135 de la Constitución, y que conforma una perniciosa urdimbre legislativa que, dispuesta a modo de pegajosa tela de araña, cumple casi a la perfección la función de atrapar entre sus hilos al pueblo para ponerlo a disposición de la voraz viuda negra de las mafias del totalitarismo financiero. Y ahora que me vengan con el cuento ese de las leyes y los portales de transparencia. O de las bondades del TTIP.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

Al capitalismo financiero ni mu,
y que deshaucien tú,
que Bruselas nos controla,
y nadie se salta esa ola