sábado, 21 de febrero de 2015

Como el vino de Jerez...

Ultraje a la bandera. Qué cojones
es eso del ultraje a la bandera,
qué clase de delito, qué pecado.
¿Estamos aún acaso en la Edad Media?
Porque ¿qué es la bandera?
¿Símbolo de la patria?
¿De su soberanía, integridad,
unión e independencia?
Me río de Janeiro.
¿España es soberana, independiente?
¿Hay algo que nos una
a los trabajadores
con la ingente caterva de corruptos
que nos jode a diario para hacer
su agosto? ¿Integridad?
¿Qué integridad es esa
en una sociedad desintegrada
por un poder político
que no es más que el lacayo

del totalitarismo financiero?
Ultraje a la bandera. Qué bandera,
si los pueblos de España no tenemos bandera.
Si no tenemos patria. Si nos han sido hurtadas
por los señoritingos de pulsera
de oro de 24
quilates adornada de rojo y amarillo,
y cuentas millonarias en paraísos fiscales.
Por esos deportistas
que celebran sus gestas
enarbolando al viento la enseña rojigualda
pero tienen fijado el domicilio
fiscal fuera de España.
Por la horda de salvajes
que inundan los estadios
empuñando la insignia del águila y las flechas
y al final del partido,
agreden, amparándose en la grey,
a todo el que su cruza en su camino.
Por los facinerosos
que, traicionando al pueblo,
han entregado España
a saldo a los mercados,
han forzado a los jóvenes
al destierro, han dejado
a los pobres sin casa,
sin patria, sin bandera.
¿Ultraje a la bandera?
Esto es ultraje a la bandera, no quemarla
como seña de hastío y de rechazo
a esos señoritingos,
a esos grandes atletas,
a esos descerebrados,
a esos abominables,
hipócritas, traidores vendepatrias.
¿Ultraje a la bandera?
Esto es ultraje a la bandera, no arriarla
de unas instituciones
que huelen a cloaca
y que no representan
a los pueblos de España.
¿Ultraje a la bandera? Qué bandera,
si estos falsos patriotas
nos han empobrecido
y los pobres carecen
de bandera y de patria.

1 comentario:

carlos parejo dijo...

El sentimiento patriótico tiene un uso bueno y otro perverso. A mi me gusta la zarzuela española, la paella, sus quesos, sus vinos, su literatura clásica, sus paisajes...todas ellas son productos humanos exentos de la maldad con que los salvapatrias hablan de España para provecho propio