miércoles, 8 de agosto de 2018

Caravanas de tristeza


En estos tiempos tan carentes de respeto para con la semántica como para con el ser humano, hemos dado en denominarlas personas tóxicas. Como si de amanita muscaria o roca de cinabrio sin consciencia se tratasen. Un modo aberrante de quitar hierro a la verdadera esencia de estos sujetos conscientes sin conciencia, de estos tipos execrables que, pensándose por encima del bien y el mal, se dedican en cuerpo y alma a hacer lo segundo para autosatisfacción de su putrefacto ego, entre otros beneficios de carácter maléfico para aquellos que se ven obligados a sufrirlos, y exclusivo para sus sádicos y nauseabundos intereses. ¿Personas tóxicas? Yo, parafraseando a Machado, siempre preferiré nombrarlas "mala gente que camina / y va apestando la tierra..."

1 comentario:

carlos parejo dijo...

CUANDO DIOS CREO EL MUNDO DIJO, VOY A PONER PERSONAS TÓXICAS PARA QUE HAYA SANTOS QUE DESPUÉS DE SOPORTARLAS TODA LA VIDA VENGAN A HACERME COMPAÑIA