martes, 24 de enero de 2017

Patata caliente


(Bodrio-poema apocalíptico)

"Pobre mundo"

Idea Vilariño

Seguirán construyéndose,
porque el mercado tiene
la sartén por el mango
y las grandes empresas
constructoras requieren
mamar de la res publica,
autopistas sin freno
—¡ojo, que vienen curvas!— ,
para llevar patatas
a lugares situados
en la quinta puñeta
y con miles y miles
de hectáreas dedicadas
a cultivar patatas.
Y nos dirán que es bueno
para que el PIB repunte
y para generar
polos de desarrollo
que nos traerán trabajo
de calidad y a un tiempo
riqueza a manos llenas.
Y, tras tantas promesas
de avezados trileros,
seguiremos cayendo
como chinches metidos
en ataúdes de chapa
o llenos los pulmones
con las emanaciones
de tan magno progreso.
Y no habrá desarrollo.
Y el empleo prometido
no será más que flor
de un día y la supuesta
riqueza será menos
e irá a llenar las sucias
manos de los de siempre.
Y el día en que no quede
apenas ya petróleo
para mover camiones
cargados de patatas,
y tantas carreteras
y autopistas no tengan
utilidad alguna,
dará igual: la patata
caliente —"pobre mundo"—
ya no será capaz,
legado sin futuro,
de albergar en su seno
por mucho más la vida,
y acabará sus días
vagando achicharrada,
estéril, sin destino,
por un espacio-tiempo
sin tiempo ni memoria.