martes, 17 de enero de 2017

Crónicas del Régimen (27)


Saben aquel que diu que Carrero Blanco presidió el Gobierno de un régimen totalitario y genocida, cuyos asesinos, pertenecientes a una nauseabunda casta de fanáticos fascistas, se terminaron yendo de rositas tras la llegada de "nuestra" tan cacareada como falsa democracia. Pues esto no es ningún chiste. Así que a ver si nuestros altos magistrados patrios se dejan ya de una jodida vez de tomárselo a broma.

BONUS TRACK

El PP debería disolverse como partido político y constituirse en club de fútbol. Daría muchas alegrías a su afición. Porque, con tan amplio banquillo...

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Andalucía en pie de guerra porque Susanidad es cada día más mala.

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Menos pedir perdón y más justicia

Escucho en la SER que en la España de estos días, tan negros que parecen noches, se están dando acontecimientos hasta hace no mucho impensables. Por ejemplo, la ministra de Defensa pidiendo perdón a los familiares de las víctimas del accidente del Yak-42 en nombre de su camarada Trillo. ¿Impensable? No tanto; hace ya tiempo que el ciudadano que, por mor de un rancio decimonónico derecho de sangre ya sin sentido ni justificación posible en pleno siglo XXI, ostentaba por aquel entonces la jefatura del Estado, abrió la veda del “lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir”. Lo que sí es nuevo es que las disculpas se pidan en forma de simulación y en diferido; mediante intermediarios. Y, claro, transmitidas de este modo, uno tiene sus dudas acerca de la sinceridad de las mismas. ¿Realmente este señor tan católico del Opus Dei ha hecho examen de conciencia y, amén de reconocerlo, ha experimentado un sincero dolor por su pecado? ¿Albergará su corazón al menos un pequeñito, como grano de arroz, propósito de enmienda? De lo que no hay duda es de que Trillo no ha cumplido ni, al parecer, cumplirá jamás penitencia alguna acorde con su execrable falta. ¿Perdón? De nada vale pedir perdón cuando no se mueve un solo dedo para que se haga justicia. Cosas de católicos de familias bien, supongo. O de nacionalcatolicistas.