domingo, 26 de abril de 2015

Sopor

(a la sombra del flamboyán)

Besar tus pies cansados y mudarlos ligeros como la hoja de un sauce. Besar tus pies. Besarlos con el afán de un náufrago, hasta ahogarme en sus huellas. Besar tus pies, ungirlos con mi sed como bálsamo, derrotando a este otoño de nieve prematura, de hojas muertas.

(La Habana, junio de 2010)

2 comentarios:

Milena dijo...

Siempre hay una mano tendida en tus poemas , siempre, aún pese al cansancio...

carlos parejo dijo...

Ungir y besar los pies como la Magdalena...