lunes, 30 de enero de 2012

Relatos verosímiles (25): Los imperios ya no son lo que eran (Carlos Parejo)


¡Me gusta la música rap y hip hop antiimperialista! dijo Jorge Ángel. Su tío Esteban le contestó: ¡Pues disfruta de ella mientras puedas, porque el imperio militar yanqui se tambalea!

Si no fuera porque sus películas y músicas se consumen en todos los rincones del Planeta, ya habría caído. El único imperio emergente es el de China. Es un imperio comercial de una miriada de tiendas de esquina regentadas por emigrantes, que se reparten desde el Polo Norte a la Antártida. Y hacen consumir compulsivamente a la raza humana todos tipos de productos copiados de la moda, modernos y a la vez baratos y de poca calidad. Aunque también son capaces de ser los mayores copistas de tradiciones como las estatuas del Sagrado Corazón de Jesús, de Buda o de los pergaminos del Antiguo Egipto.

Europa no ha sido capaz de levantar imperios duraderos desde el año 1800. Los países comunistas o del telón de acero, comandados por los rusos bolcheviques, apenas resistieron setenta años al capitalismo.

Y los imperios fascistas de la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini, o el de la Francia de Napoleón, anduvieron entre los cinco y diez años.

Mayor esplendor tuvieron los imperios entre los siglos XVI al XIX. Los zares de Rusia y los emperadores austriacos se mantuvieron casi 500 años. Más de 300 años funcionaron imperios como el español y el portugués en América, o el colonialismo inglés y francés por todos los continentes.

Y eso no es nada comparado con la antigüedad. Piensa en los mil años del Imperio Romano que se prolongó con el Bizantino. Y ese tiempo, incluso, es una tontería con los más de 3.000 años de permanencia de Imperios como el de los faraones egipcios o los mandarines chinos.

© Carlos Parejo Delgado

Ilustración: Carlos V a caballo en Mühlberg (Tiziano).

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