sábado, 21 de septiembre de 2019

Orgullo y prejuicio


"!Que inventen ellos!", dijo Unamuno, mostrando así su rechazo a la investigación científica moderna que en aquellos tiempos florecía en Europa, y su idea acerca de la innecesariedad de que España trabajase para no quedarse atrás en relación con el avance que las ciencias experimentaban en el Viejo Continente; que aquí, reserva espiritual de Occidente, ya teníamos la Semana Santa, los beatos y los inquisidores —ah, el sentimiento trágico de la vida— para suplir con creces nuestras carencias en materia de investigación científica. "¡Que inventen ellos!", una expresión que viene a demostrar que hasta los más grandes cerebros pueden, en ocasiones, verse afectados por arrebatos más o menos permanentes de irracional y exaltada estulticia. O no tanto, porque tampoco deja de ser cierto que la fe ciega en cualquier materia nos suele terminar abocando al peor de los destinos. Y más cuando hablamos de ciencia: la situación crítica de la que adolece en la actualidad nuestro planeta, con su descomunal desarrollo tecnológico a las espaldas como piedra de Sísifo y el Armagedón a las puertas, es prueba más que evidente de ello. En cualquier caso, aquel "¡Que inventen ellos!" unamuniano ha dado paso en nuestros días de mamandurrias y desgobierno, al irreflexivo "¡Que voten ellos!". Y vaya si lo harán. Y entre unos y otros continuaremos contribuyendo al secular atraso científico, democrático y ético de España.

1 comentario:

Carlos dijo...

Salto de trampolín olímpico al relacionar que inventen ellos con que voten ellos. Pero es que Pedro y Pablo han inventado mil argucias para no ponerse de acuerdo. Les ha faltado humanidad y pensar en los demás que diría Unamuno