martes, 1 de marzo de 2011

La ausente (XLII)


Cuando llegue el final –será temprano;
en ese instante tenue en que, en el cielo,
se eclipsan las estrellas bajo el velo
de la aurora-, ¿querrás darme tu mano?

Que, al menos, tras haber vivido en vano,
por no estar tú a mi lado, ansiado cielo,
me sienta, al iniciar mi último vuelo,
unido a ti tomados de la mano.

Tengo miedo a morir con el fracaso
Colmándome de ocasos esa aurora
De estrellas desangradas; a que el vaso,

Vacío por tu ausencia abrasadora,
Se quiebre seco al dar mi último paso.
¿Querrás darme tu mano en esa hora?

1 comentario:

Alma dijo...

Siempre he pensado que si hubo, aunque fuera un solo momento, amor estará...

Besos