sábado, 15 de noviembre de 2008

La bien hablada


Postrado ante el bullicio de los bárbaros,
Atónito y hambriento,
Asisto a su festín de medianoche:
Mi corazón silente.
Ya sólo soy
Participios de sombra,
Opaco ocaso;
Se coagula en la mar
Mi verbo anocheciéndose.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Tu verbo fluye como tus letras, un rio de belleza sin fin. Tu corazón...precioso.
Besos de noche

Ángela dijo...

Bonitas palabras para tan triste poema...

Milena dijo...

Tu verbo?

ni de noche calla, ...que no le das tregua alguna, "abusador" je je

Anónimo dijo...

Un triste poema llenos de arrebatadora energia, el mar seguro y es que somo hijos de la mar...un abrazo.